La muerte del comisario Aguirre: suicidio consumado como crimen
Como todo caso de suicidio aparente, el hallazgo de cartas en las que el individuo expone sus motivos parece cerrar el círculo. Varios días después del fallecimiento fue hallado un disquete de Aguirre con una carta a modo de despedida. Sin embargo existen elementos de peso para pensar que esos archivos no fueron creados por el oficial sanducero. ¿Entonces por quién?
Quizá de confirmarse la falsedad de dicha misiva y estableciéndose el responsable de esta maniobra, la investigación que sigue la Justicia podría encaminarse. Fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA dijeron que, más allá de las dudas fundadas que existen sobre la carta, resulta extraño que Aguirre, un sagaz investigador, hubiera querido complicar la investigación de su muerte en el caso de que finalmente se trataba de suicidio lo que quiso hacer parecer un crimen.
La afirmación está relacionada con la ausencia de un texto manuscrito, que tanto Aguirre como cualquier policía sabe que es fácil de comprobar si la letra se corresponde con el autor. De acuerdo a la información recabada y a las fuentes consultadas, parece que el comisario Aguirre, en la hipótesis de la autoeliminación, hubiera cuidado hasta el más mínimo detalle para que pareciera que lo asesinaron.
El sábado pasado se cumplió un año del hallazgo del cuerpo.
Puntos negros
La hipótesis suicida sustentada desde minutos después de su desaparición por el jefe de Policía de Paysandú, inspector Jorge Santos Vissio, está basada en infinitos elementos que harían dudar a cualquier investigador. En este sentido, las fuentes dijeron que, sin jugarse por una u otra posibilidad, existen muchos puntos a investigar para despejar dudas. La Policía local nunca lo hizo, a pesar de que el fallecido era uno de los mejores cuadros de la institución.
Por ejemplo el hecho de que siendo diestro, el orificio de bala que acabó con su vida esté en el lado izquierdo, y, en una forma inusual, del lado posterior de la cabeza con salida por la frente. Sus armas nunca fueron halladas y por el contrario apareció un calibre 22 requerido por hurto desde la Jefatura de Tacuarembó. Hay un testigo potencial que reconoce el arma y al que Aguirre en algún momento se la mostró. Sin embargo esta persona nunca fue indagada.
A poco de desaparecer el comisario, la noticia recorrió el país en pocos minutos y desde el comando policial sanducero se emitió una hipótesis que luego se convirtió en la explicación de la muerte. «Seguramente se suicidó acosado por la doble vida que estaba llevando y a raíz de sus profundas convicciones morales buscó un lugar apartado y de difícil acceso para no ser encontrado». Esto repetían las autoridades policiales, tal como lo reflejaron los medios en la época.
Cuando apareció el cadáver flotando en el arroyo Negro, nueve días después de su desaparición, nadie pudo explicar cómo hicieron las más de 100 personas que lo estuvieron buscando, incluso en ese mismo lugar, para no encontrarlo. Tampoco la Policía local se preocupó en aclarar por qué en una primera acta de inventario no se menciona la existencia del disquete y recién se hace referencia en una segunda acta.
Y sobre el informe policial de estas notas hay dos errores que llaman la atención, de acuerdo a la información recabada por LA REPUBLICA: el escribiente puso que Aguirre había nacido el 12 de julio, cuando en realidad lo hizo el 12 de agosto, además de escribir con «H» el nombre de la madre de Carlos cuando no lleva.
Autopsia
El comisario Carlos Aguirre desapareció el 11 de julio. Su auto fue hallado a pocos metros del arroyo Negro. El lado del acompañante estaba sucio de lodo mientras que el del conductor no. Existen versiones acerca de que poco después del hallazgo del vehículo. a pocos metros del arroyo, una persona fue vista reunida con una jerarquía policial y tenía sus zapatos sucios con barro.
Recién el 20 de julio el cadáver fue rescatado del arroyo en las extrañas circunstancias ya mencionadas. Recuperado el cuerpo, el jefe de Policía organizó una conferencia de prensa para informar del hallazgo y posteriormente se explicó que Aguirre se había matado (confirmando la hipótesis inicial) de un tiro, para lo cual se valió de su pistola calibre 9 milímetros, que nunca fue hallada.
Sin embargo en la autopsia realizada, de la cual existe grabación, en ningún momento se hace referencia ni a la causa del deceso, ni al calibre del disparo que presenta el cráneo del comisario. Tampoco existen en el informe forense datos que establezcan el tiempo que el cadáver estuvo en el agua, si la herida de bala fue recibida aún con vida, si tenía otras lesiones o si existía estado de putrefacción del cuerpo. Los familiares, consultados por LA REPUBLICA preguntaron: «¿En base a qué evidencia objetiva la Policía caratula el oficio enviado como ‘suicidio’?».
Otros datos
Esperando respuesta también se encuentran otra serie de elementos, y a juzgar por el expediente casi todo lo relacionado con la muerte del comisario Carlos Aguirre permanece en la nebulosa. La Policía basa buena parte de la reconstrucción de los días previos a la desaparición de Aguirre por los dichos de una mujer, vinculada sentimentalmente al oficial.
Pero en su declaración en el Juzgado y en las dos que brindó a la Policía aporta elementos diferentes e incluso contrapuestos, y algunos más que sencillamente son mentiras. Por ejemplo hace referencia a que el auto del comisario tenía bocina, cuando está comprobado que al comprarlo ya carecía de este artefacto. Parece que la Policía creyó parte de la historia, por ejemplo que él le había confesado que quería suicidarse.
Pero si admitió como firme esto, ¿por qué no se ahondó en una de las presuntas razones que habría tenido Aguirre para terminar con su vida, aportada por la misma testigo? La joven dice cosas como las siguientes: que, según ella, Aguirre le confió como que «era algo relacionado con drogas» y que » yo llegué a un lugar donde no debía haber llegado». Estaba el comisario detrás de alguna investigación. Quienes fueran sus superiores sostienen que no, pero no hay que olvidar que el oficial había hecho de la investigación el motor de su profesión, anotándose grandes éxitos, como haber participado en el desbaratamiento de la organización de trata de blancas a Italia. A los dichos de esta mujer se suman otras versiones, aportadas por las fuentes consultadas, acerca de que Aguirre siempre estaba investigando algo.
Y esto a pesar de que fue «rebajado», con la asunción del nuevo comando policial, de su puesto en la Dirección de Investigaciones a encargado de la Oficina de Prensa.
Gente de afuera
Si bien el juez penal de 2° Turno, Pedro Salazar, reabrió la causa meses atrás a pedido de los familiares, hasta el momento no se han ordenado nuevas actuaciones concretas para despejar estas dudas y obtener elementos firmes que comprueben la teoría de suicido sostenida por el comando sanducero o la descarten.
Los familiares pidieron en los últimos días una serie de diligencias para reencauzar las pesquisas: realización de una nueva autopsia; realización de un peritaje sobre la «nota suicida» y los otros documentos del disquete a cargo de un siquiatra forense especializado; reapertura de la investigación a cargo de Policía de otro departamento, y determinar si alguno de los declarantes incurrió en el delito de falso testimonio. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad