Los presos le escribieron al diputado Chifflet
Los dos reclusos que encabezaron la huelga de hambre registrada hacia fines de marzo en el Complejo Carcelario Santiago Vázquez (Comcar), Vladimir Silva Francia y Roberto Pereyra, le hicieron llegar una carta al presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento, el diputado socialista Guillermo Chifflet.
De esta manera se puso en práctica uno de los puntos que lograron desactivar la medida en Comcar, Libertad y Canelones, el de la posibilidad de que los presos puedan mantener un intercambio epistolar sin censuras con los legisladores.
En la misiva, a cuya copia accedió LA REPUBLICA, los firmantes se refieren al sistema judicial y carcelario, opinando que por defectos del primero hacen que el segundo se encuentre abarrotado de personas, muchas de ellas inocentes. Silva y Pereyra semanas atrás habían enviado otra carta a la Suprema Corte de Justicia, señalando que a principios de mayo iniciarían una huelga de hambre si la corte no reimplantaba la revista desfilada.
En esta oportunidad los presos no se refieren a medidas de fuerza que puedan llegar a tomar, sino que se concentran en los problemas existentes tras los muros: «en lo que menos se piensa es en la rehabilitación del presos. (…) Se debe replantear toda la estructura del sistema que desgraciadamente hoy tenemos; hablando vulgarmente, hay que hacer borrón y cuenta nueva».
Los pedidos
Los presos en esta carta se expresan básicamente con respecto a la necesidad de reimplantar la revista desfilada, aquel sistema usado años atrás mediante el cual los ministros de la Suprema Corte revisaban cada expediente y decretaban o no la libertad del preso teniendo en cuenta varios factores.
Los firmantes escriben al diputado Chifflet sobre lo que consideran los cinco puntos principales para tratar de mejorar el sistema judicial y carcelario. Estos son los siguientes:
«1) Eliminar la presunción o sana crítica existente en el Código Penal.
2) Otorgar al que esté en término, y posea los requisitos, la media pena automática y los dos tercios de la pena.
3) Equilibrar la balanza de la Justicia. Que el fiscal (Ministerio Público) no tenga el poder que hoy tiene y sea equitativo con el que tiene el letrado defensor.
4) Crear un tribunal que juzgue la actitud de los magistrados, el cual aplique severas sanciones para que no se sientan como hasta hoy impunes y dioses, que al no tener quien los observe es que sucede lo que hoy con nuestra Justicia.
5) Que se le quite la gran autoridad y poder que hoy tiene la Policía, que no se pueda interrogar ni pasar a reconocimiento en dependencias policiales. Que sean los funcionarios lo que deben ser, preventores.
Que se limiten a detener (con una orden judicial correspondiente) al sospechoso y llevarlo ante el juez competente. De esta forma se reducirían los apremios que son de público conocimiento».
Finalmente los presos le dicen al diputado: «Esperamos que de a poco se vayan cambiando las cosas y que las palabras que hoy usamos para terminar esta carta sean cosa del pasado, porque hoy tristemente son del presente: lo único que necesita un ciudadano para ir preso, es estar libre».
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