En tres meses violó, utrajó, vejó y rapiñó a una decena de mujeres

Cayó el enemigo público número uno de Toledo

No tenía antecedentes. Ahora, de un solo saque, a los 27 años, tiene un frondoso prontuario: «Tres delitos de rapiña especialmente agravados en régimen de reiteración real; dos delitos de atentado violento al pudor en reiteración real; dos delitos de violación en reiteración real; un delito de violencia privada y un delito de lesiones personales en régimen de concurrencia fuera de la reiteración».

Por estos motivos ingresó ayer a la cárcel departamental de Canelones. Esta síntesis penal de sus actos, resuelta por el magistrado del Juzgado de Pando, encierra una serie de violentos y escabrosos episodios que habían motivado que, de alguna manera, fuera catalogado durante su tiempo de actividad como el principal problema existente en Toledo.

En la Seccional 20ª de esta ciudad canaria se habían empezado a acumular denuncias. Las víctimas eran todas mujeres que a medida que pasaban los días y los hechos se multiplicaban; repetían los mismos padecimientos que sus predecesoras.

Sólo cambiaba el lugar y en algunas ocasiones ni siquiera eso. Todas describían al delincuente de características similares, a quien imputaban de haberlas rapiñado, o violado, u obligado a realizar actos reñidos con la moral.

En serie

Tras escuchar los primeros relatos coincidentes, el comando de la comisaría dispuso que se instauraran una serie de vigilancias en puntos estratégicos, en virtud de que los habitantes de la zona se encontraban en estado de conmoción pública, tal como fue definida la situación por la Jefatura de Canelones.

De acuerdo con el análisis que los pesquisas realizaron de los casos recibidos, las zonas de Las Barreras, La Capilla y Camino del Andaluz eran los puntos en los que el violador en serie cometía los atropellos. El sátiro había sido descripto por sus víctimas como un hombre joven, con cierto acento fronterizo y que se valía de una cuchillo para hacer valer sus bajos instintos.

Las mujeres que fueron vejadas en un gran porcentaje regresaban de sus trabajos en horas de la noche, y sus movimientos estaban en conocimiento del individuo, de ahí que actuara en esos puntos en particular. Pese a las vigilancias se registraron nuevos ataques que la Policía no pudo controlar. Pero el viernes pasado, luego de 90 días, el delincuente fue atrapado cuando se desplazaba en busca de una nueva «presa».

Los policías que le dieron captura vieron deambular a un joven con características similares al sospechoso, por lo que decidieron intevenir. Lo detuvieron y lo condujeron a la dependencia, siendo identificado como MAT de 27 años carente de antecedentes. A partir de entonces el maleante volvió a encontrarse con las mujeres a las que atacó, aunque él no las vio, pero ellas sí. Lo reconocieron sin dudar como el responsable.

En la indagatoria confesó los hechos, indicando que tras interceptarles el paso las conducía bajo amenazas de muerte a una zona descampada donde o bien las violaba o abusaba de ellas, para luego, en algunos casos, despojarlas de sus valores.

Comunicada la situación al magistrado competente fue obtenida la orden para allanar el domicilio de MAT, operativo que arrojó buenos resultados. En la vivienda, ubicada en las inmediaciones a las lugares en los que se convertía en violador, fueron incautadas la campera que usó en la mayoría de los casos y también el cuchillo. Culminada la faz policial, el joven se enfrentó al juez que, con todos los elementos a su disposición, dispuso las medidas reseñadas. *

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