A la cárcel por un cajón de lechugas y otras "minucias"
Se trata de Juan Oscar Pérez Rodríguez, quien tras salir de la prisión se cansó de buscar un empleo sin éxito y resolvió trabajar por su cuenta. Se consiguió un carrito de mano prestado y con unos pesitos se convirtió en verdulero a domicilio. Armó bolsitas con papas, frutas y verduras, iniciando su tarea puerta a puerta caminando por distintas calles de la capital.
Cuando vendió todo lo que le habían proporcionado sus amistades y lo comprado con sus pocos pesos, fue al mercado y visitó a un quintero para que le vendiera más productos a precio de mayorista. Pero lo que tenía que pagar resultaba más caro de lo que había vendido y sin saber mucho de economía decidió que así no podía seguir.
Fue entonces que se hizo un campamento junto a un arroyo en medio de un monte y desde allí empezó a incursionar en las quintas cercanas, hurtando frutas y verduras que luego podría vender a bajo precio. Mediante este sistema empresarial de máxima ganancia el hombre empezó a prosperar y se le vio por Paso de la Arena interesado en adquirir un carro con caballos para poder llevar más mercadería y cubrir mayor distancia.
Pero claro, la alegría nunca es eterna. Un quintero de la calle Altuna y calle Cinco, de la zona de Melilla, venía constatando desde hace más de un mes el faltante de hortalizas tales como lechugas, acelgas, puerros, remolachas, etcétera. Primero el hurto era menor y el quintero pensó que se trataba de muchachos de la zona, pero un día empezaron a robarle cajones enteros de verdura y al final notó que le faltaba una máquina fertilizadora que tenía dentro del galpón.
Ya era demasiado. Y entonces el quintero fue a la Seccional 22ª, donde radicó la denuncia ante el comisario Fagúndez, quien armó un equipo de tres agentes para poner coto a tales desmanes. Tras una rápida investigación, todas las miradas policiales convergieron en la figura de Pérez Rodríguez, que en forma exitosa venía vendiendo frutas y verduras a domicilio.
Tras seguir al «exitoso» verdulero, llegaron a la margen del arroyo, donde lo entontraron lavando las hortalizas robadas en el curso de agua para preparar su comercio ambulante. Con todas las pruebas obtenidas más la máquina fertilizadora incautada, Oscar Pérez Rodríguez fue llevado ante el juez Penal de 1er Turno, quien decretó su procesamiento con prisión por «dos delitos de hurto en reiteración real».
Otro robó pollos
La situación está tan difícil que ya no se salvan ni los pollitos al spiedo de «Casa Quinta». Personal de la Seccional 16ª, siguiendo el olor de los pollitos dorados, logró detener a Alexis Refraschini Benítez, oriental, casado, de 24 años, poseedor de antecedentes penales. Este individuo, junto con otros dos, ingresaron de noche, mediante rotura de la puerta principal, a la pollería de General Flores y Garibaldi.
No sólo se llevaron los pollos, sino que también hurtaron un microondas y una balanza. El juez actuante dispuso su procesamiento por el delito de hurto. La Policía busca a sus compinches y a los pollos tostados. *
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