El contrabando de ropa es controlado por un grupo que "mueve" entre 40 y 50 millones de dólares

Una mafia bien vestida

FEDERICO GYURKOVITS

 

Estas son las conclusiones primarias a las que arribaron las autoridades, luego de varios meses de trabajos de recolección de información y de operativos concretos. En base a estas dos líneas se logró reconstruir la operativa del grupo, que en los hechos actúa como la también mafiosa organización que desde Rivera manejaba el mercado negro de los cigarrillos.

Esta nueva iniciativa policial surgió luego que la DNII fuera designada por parte del Ministerio del Interior como una de las claves en la lucha contra el contrabando y la piratería. Desde entonces, hace aproximadamente un año, se iniciaron las actuaciones que, en este caso concreto de la «mafia de la ropa», corresponden al Departamento II de la citada dirección.

Hasta el momento se cuentan por decenas los operativos realizados principalmente en ferias y comercios, los cuales han derivado en el procesamiento de una importante cantidad de personas, una cifra que ronda las 40 durante 2001. En lo que va de 2002 otra decena también ha recibido un fallo adverso en los juzgados.

Todo este trabajo de campo, al igual que las vigilancias y el análisis de la información que ha ido surgiendo, derivaron semanas atrás en la identificación casi completa de la operativa y alcance de esta organización.

Historia

Como se mencionaba líneas arriba, la de la ropa encuentra puntos de contacto con la mafia de los cigarrillos, ya sea en lo que hace a los mecanismos para llevar a cabo los ilícitos, como así también en la participación de algunos miembros. Por ejemplo, las fuentes consultadas por LA REPUBLICA indicaron que se ha comprobado que al menos un funcionario aduanero, ya procesado por la Justicia de Rivera, también prestaba sus servicios a esta organización.

La misma ha cobrado fuerza con el paso de los años, lo cual la vuelve como una suerte de «tumor» enquistado en distintos sectores de la sociedad, ya sea en el ámbito civil, comercial e incluso empresarial, y las sospechas apuntan también a la complicidad de funcionarios corruptos. Las fuentes que han sido requeridas indicaron que un análisis de la situación permite establecer que el tema del contrabando no termina de estar mal visto por la sociedad, porque en buena medida no conoce los trasfondos que encierra este tipo de organización. Por otro lado, se valen sí en muchas ocasiones de la necesidad de la gente por tener una ocupación para subsistir, pero las oportunidades que les abren suelen convertirse en situaciones de riesgo.

Surgida hace varios años como un emprendimiento delictivo de poca monta, se fue apoderando de los distintos eslabones hasta llegar a ser lo que hoy es. Los elementos con los que cuentan los investigadores apuntan a que prácticamente la totalidad del mercado negro de la vestimenta en Uruguay depende de esta estructura. Resta el margen de las iniciativas individuales o grupos menores, pero que no le hacen mella al negocio de esta organización.

Sus cerebros se valen de diversas modalidades para la colocación de la mercadería, la cual pasa en algunos tramos de la actividad dentro del marco legal, lo cual hace que investigarlo sea una misión más que compleja.

El capo y sus «lugartenientes» se encuentran al frente, en casi todos los casos, de comercios o empresas legales que funcionan como fachadas y sirven para «blanquear» parte de la estructura. A través de éstas operan para importar en algunos casos y en otros para sus vinculaciones con terceros, o sea revendedores, feriantes, ambulantes y otros comercios.

Entradas y salidas

Las datos recabados por LA REPUBLICA establecen cuáles son los puntos de entrada de la ropa de contrabando, y cuál es el orden de importancia de cada uno de ellos. Estos varían, por ejemplo, de acuerdo con las situaciones económicas que se dan especialmente en los países de la región.

China es el principal surtidor de la ropa informal que se vende en Uruguay, y su ingreso al país aparece como legal. Sigue al país asiático en orden de importancia el vecino Brasil, después Argentina, Paraguay y en último orden Bolivia. Con respecto a este último, las fuentes dijeron que es algo novedoso y que se ha constatado en el último tiempo, no pudiéndose establecer si forma parte de una nueva estrategia o si se debe tomar como algo circunstancial.

Lo cierto es que por estas vías se introducen desde medias hasta bombachas, pasando por remeras, pantalones, buzos, camperas, zapatos, y cualquier otro producto que una persona pueda ponerse sobre su cuerpo.

Las bocas de salida son principalmente algunas ferias de Montevideo y el Interior del país, aunque también comercios legalmente establecidos que han encontrado en el contrabando una «buena» forma de aumentar sus ingresos y competir de manera desleal con sus colegas.

El negocio está, como en otros rubros del contrabando, en comprar mercadería a bajos precios y venderla evadiendo todo tipo de aportes.

Las fuentes recordaron que meses atrás, por ejemplo, en un golpe dado a uno de los responsables de la organización, se le vació por completo su local, emplazado en las inmediaciones al barrio Reus.

Los operativos que han venido desarrollando los investigadores han determinado que los depósitos de la DNII se encuentren abarrotados de mercaderías, a la espera que los procesos judiciales se cierren y se disponga sobre las mismas.

Intervenidas

La reiteración de procedimientos contra el grupo parece no haber «achicado» a los integrantes de la organización, que han debido replantearse algunas de sus operativas. Sin embargo, otras se repiten a pesar de estar hoy por hoy bajo la lupa de la Justicia y de la Dirección General Impositiva (DGI).

En procedimiento reciente se incautaron boletas de facturación de uno de los comercios del grupo, el cual se encuentra intervenido y con prohibición de facturar por parte del organismo impositivo. Esta novedad ya fue puesta en conocimiento de la Justicia, que ahora debe determinar si los comprobantes incautados por Inteligencia son legales o si son apócrifos.

En cualquiera de los dos extremos se advierte la capacidad para violentar las normas e ignorar los procesos abiertos. Los investigadores del Departamento II tienen identificada una serie de depósitos en los que se almacenan los productos y que ya han sido «visitados» en el marco de los distintos procedimientos.

Seguridad

Como toda organización que se precie de tal, esta también cuenta con sus servicios de seguridad propios.

Las fuentes indicaron que tanto sea en las ferias en las que tienen mayor presencia, como en su ámbito personal, los responsables cuentan con personal que se encarga de custodiar sus puestos y eventualmente de hacer «el trabajo sucio».

Las fuentes indicaron que han reunido datos que señalan que en ocasiones se han cobrado deudas de sus vendedores a fuerza de golpes y lesiones.

Incluso, no se descarta que hayan sido los reales instigadores del ataque a balazos contra la sede de la DNII, cuando esta dependencia comenzaba a investigar al grupo. La otra hipótesis sobre este hecho estaba centrada en la mafia de los cigarrillos.

Si bien en cuanto a números el trabajo realizado hasta el momento arroja cifras importantes, los trabajos aún no han cesado y se coordinan acciones con la Justicia.

La premisa de los investigadores es «descabezar» a la estructura, ya que es a su vez promotora de los eslabones más chicos y frágiles de la organización.

El fin: acabar con el grupo que moviliza en la actualidad aquella suma millonaria mes a mes, convirtiéndose en la principal promotora del mercado de la vestimenta.

Sus víctimas no sólo son el comercio y la industria legalmente establecidos, sino también los propios consumidores, que compran produc
tos en su gran mayoría falsificados, y no cuentan con respaldo legal de ningún tipo ante un problema que les pueda surgir. *

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