Beira Mar quería volar la prisión para escapar

El narcotraficante Fernandinho Beira Mar quería comprar un misil Stinger, como los empleados por el grupo Al Qaeda, para hacer estallar las instalaciones del presidio de seguridad máxima de Bangú 1, donde está detenido, y propiciar una fuga en masa. Lo sospecha la jueza Sonia Maria Gomes Pinto que autorizó la escucha telefónica de los cinco celulares por los cuales Beira Mar se comunicaba desde la cárcel con sus cómplices en Rio de Janeiro, San Pablo y Minas Gerais. El decomiso de los celulares y la invasión al presidio fue ordenado por el Ministerio Público (fiscalía), que a través de la Policía Federal (PF) detectó y grabó durante 400 horas las conversaciones del delincuente.

Desde su «cuartel general» en el presidio Beira Mar ordenaba dar dinero a policías y guardias corruptos, matar deudores, comprar tóxicos y armas y hasta gestionar la compra del Stinger. Según informaciones de la PF, el grupo de Beira Mar compra y distribuye semanalmente unos 600 kilogramos de cocaína, aparte de comerciar 40 toneladas de marihuana. Beira Mar fue incluido en una lista del Departamento de Justicia de Estados Unidos junto con otros 22 criminales del mundo. Los 600 kilos de cocaína rinden aproximadamente a la banda del delincuente 230 millones de reales por año. (ANSA) *

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