Un antropólogo analiza si los restos hallados son humanos

Misterio por macabro crimen: no hallan el cuerpo de la víctima

Un hombre de 26 años y dos chicas de 16 y 17 se acusan mutuamente por la presunta muerte de Verónica Acevedo López, de 17 años, de cuyo cuerpo, descuartizado y quemado, solamente se recuperaron algunos pocos huesos que fueron entregados a un antropólogo para saber si son huesos humanos o de algún animal.

El caso continúa sumido en el misterio, porque no se sabe con certeza quién apretó el gatillo de la pistola calibre 9 milímetros y se desconocen las causas que motivaron el macabro asesinato.

Tampoco existe certeza de que allí se hubiera cometido un asesinato. Lo realmente cierto, por ahora, es la desaparición de Verónica Acevedo.

El juez Ferreira se basa por ahora en los escasos elementos periciales obtenidos por los funcionarios de la Dirección Nacional de la Policía Técnica, que trabajaron durante la madrugada de ayer con aparatos infrarrojos con el objeto de localizar indicios científicos de procedencia orgánica que no se pueden ver a simple vista.

En la pasada edición, LA REPUBLICA informó sobre el crimen de Verónica Acevedo López ocurrido el lunes de noche en la finca de Dionisio López y Mateo Cabral.

Esa casa era regenteada (por llamarlo de alguna manera) por Martín Grandal, de 26 años, conocido como «El Pelado», quien había dado cobijo a Verónica y sus dos amigas, todas menores de edad.

Dentro de la finca todo es precario, ya que tanto las menores como el individuo dormían en colchones roídos tirados en el piso. Debido a la miseria de todo el ambiente, los agentes de la Seccional 15ª estimaron que la finca era utilizada solamente como «aguantadero», especialmente como cobijo durante la noche y para realizar repartijas con el producto de hurtos.

Resulta evidente que la falta de partes del cuerpo de la víctima está conspirando con una resolución judicial basada en los elementos incriminatorios aportados por la Policía.

A ello se suma, el hecho de que el juez actuante cuenta constitucionalmente con un plazo de 48 horas para procesar al imputado o dejarlo en libertad.

En este caso, es muy probable que el magistrado disponga el procesamiento por otro delito, ya que el principal sospechoso ha sido reconocido como participante de un asalto a un ómnibus ocurrido el 30 de marzo pasado en Solano López y Avenida Italia donde fue baleado el conductor, hoy parapléjico a consecuencia de las heridas.

Acusaciones cruzadas

Uno de los responsables de aquel episodio fue detenido pocos días después y ahora, el «Pelado» fue reconocido como el otro asaltante.

El hombre niega, pero el reconocimiento habilita al juez a procesarlo por aquel delito mientras se aclaran todos los aspectos del macabro crimen de la Unión.

Por otra parte, la eventual condena por homicidio pesa en el hombre, quien a su vez acusa a las muchachas.

Y ellas lo acusan a él, pero éste, si llega a incriminar a las jóvenes, estaría eludiendo un procesamiento por homicidio que lo llevaría a la cárcel por no menos de 20 años, en tanto que las menores serían internadas en el Iname.

Sin embargo, lo que más preocupa al magistrado es la falta del cuerpo de la víctima, pues se recuperaron sólo algunos huesos. En estos momentos un antropólogo está estudiando los restos para establecer si se trata de huesos humanos o de un animal.

En el mismo orden de cosas, complica el esclarecimiento del crimen la falta aparente de un móvil, lo que dejaría la puerta abierta para pensar en un accidente o hasta en un suicidio.

Sin embargo, para tener a un homicida, hay que hallar el cuerpo de la víctima, porque sin víctima, según los forenses, no hay asesino. *

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