"Me voy, gracias Dios querido"

En el transcurso de las recorrida se fueron concretando efectivamente las libertades tras cumplir con los trámites internos. LA REPUBLICA dialogó entonces con una de las graciadas, una joven salteña de 21 años, con cuatro hijos. Al momento de salir llevaba en brazos a su hijo más pequeño. Estuvo 20 meses tras las rejas y al recuperar la libertad, al tiempo que los ojos se le llenaron de lágrimas, expresó:

«La libertad es lo más sagrado, es todo. Le pido a los demás que nunca la pierdan. Tengo mucha confianza en mi futuro; se qué no es muy fácil la reinserción en la sociedad, pero todo lo que aprendí me ha servido de experiencia». Sobre el trato recibido durante el tiempo de reclusión, dijo: «Fue excelente, así como la convivencia con las compañeras; las voy a extrañar mucho pero no me quedo un minuto más». Llena de felicidad salió corriendo por el pasillo gritando «me voy, me voy, gracias Dios querido». *

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