Doce libertades otorgó la Suprema Corte en Paysandú
Durante la visita, los ministros recibieron la solicitud de libertad de 64 reclusos. Tras cuatro intensas horas de trabajo concedieron el beneficio a nueve hombre y tres mujeres. El jefe de Policía de Paysandú, inspector Jorge Santos, integrantes del comando de la Jefatura, los jueces penales, fiscales, y el director de la cárcel, comisario Jesús Pereira, estuvieron presentes.
Las autoridades locales invitaron a efectuar una recorrida por el establecimiento. Se visitó el patio de recreo, construido especialmente con juegos para ser usados por los hijos de los reclusos durante el horario de visitas y para niños que se encuentran con sus propias madres en el instituto. Los pabellones de hombres y mujeres cuentan todos con televisores a color y sistema de cable.
Los propios presos han hecho los correspondientes tendidos, empotrando en cada cucheta los enchufes del suministro de energía eléctrica. Las celdas también evidenciaron un buen mantenimiento y adecuada ventilación.
Frente a esto los ministros manifestaron que «es admirable todo lo realizado en este sector. Es una forma de esparcimiento sano, recreativo, informativo y además instructivo». La visita continuó por los talleres de carpintería, una de las principales iniciativas de las autoridades carcelarias, al igual que por otros talleres.
El detenido puede desarrollar su capacidad en ese trabajo que va aprendiendo y que vende para sustentar sus necesidades o las de su familia. Santos explicó que esta tarea es fundamental porque al estar ocupados se les hace más llevadera la estadía y en el futuro lo aprendido en los talleres les puede servir para reinsertarse en la sociedad.
Posteriormente fue recorrido el pabellón de mujeres, cuyas internas realizan todo tipo de manualidades. Además poseen salones donde se brindan clases de primaria, secundaria y computación.
También cuentan con salones de juego (ajedrez, damas) y lugar para tratamientos psicológicos semanales y sala de meditación. Los baños tienen duchas de agua caliente y fría.
La biblioteca es administrada por los reclusos con el material donado, ellos se encargan de la distribución, llevando en computadora las correspondientes fichas de lo prestado.
El buen comportamiento de los internos es fundamental. Cuando lo deseen pueden compartir con su pareja una íntima relación en una habitación especialmente preparada, que cuenta con todo el confort, estufa, decoración y murales, totalmente separada del resto de las dependencias.
Los propios presos trabajan, producen en la huerta policial y cocinan sus alimentos. En la cocina azulejada totalmente se puede apreciar la prolijidad de la ubicación de los utensilios y los pisos de cerámica relucientes. Los internados cuentan con cocinas a gas para la cocción de sus comidas (dos ranchos diarios). *
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