Víctima: "Fue mi madre al cementerio y la sepultura de un chiquito que yo tenía ya no estaba"

Robo de urnas y desaparición de restos en Cementerio de Libertad

También se sabe y fue reconocido por la propia Intendencia Municipal de San José (IMSJ), que un funcionario trabajaba fuera de su horario haciendo «changas» en el cementerio. El hombre, abusando de sus prerrogativas de trabajador municipal, por ejemplo, pintaba nichos.

Por este y otros «servicios de mantenimiento» cobraba en forma particular a los deudos, que preferían pagar a tener que llorar sus muertos entre «lápidas resquebrajadas, ennegrecidas y desprolijas».

La situación descripta fue testimoniada a LA REPUBLICA por algunas de las víctimas de los atropellos, que corroboraron sus palabras con distintos documentos.

Entre ellos se cuentan reclamaciones contra la IMSJ por daños y perjuicios de índole moral (presentados ante la Junta Local de Libertad), publicaciones de prensa, y el expediente donde el intendente Juan Chiruchi pide a la Junta Departamental su anuencia para destituir al inescrupuloso funcionario acusado.

El 21 de agosto de 2001 el semanario libertense «Paso a Paso» publicaba las declaraciones de una madre que hacía 28 años había perdido a su bebé: «Fue mi madre al cementerio y la sepultura de un chiquito que yo tenía ya no estaba», titulaba el medio.

Una semana antes LA REPUBLICA había revelado otro tipo de situaciones, por ejemplo el cambio de cajones caros por otros más baratos y el robo de objetos a los cadáveres.

Los testimonios recogidos en aquel entonces alarmaron a la generalmente tranquila ciudad. Ahora, según aseguró a LA REPUBLICA el ayudante del juez Wilman Rodríguez  que tendrá a su cargo los casos , al menos dos personas decidieron presentarse ante la Justicia maragata: la señora Lida Josefa Magliano exige a la comuna maragata una indemnización de 50 mil pesos por la desaparición de dos urnas que contenían restos de familiares suyos y el señor Víctor Omar Mesa Díaz, reclama 70 mil pesos por la desaparición de la urna con los restos de su madre.

En ambos casos los demandantes tenían en orden y al día los pagos por los derechos de las urnas y hacen responsable al organismo comunal.

Lida Magliano explica: «Al preguntar a los funcionarios del cementerio qué había sucedido con las urnas citadas, se me respondió que habían recibido orden superior para que el contenido de las mismas se volcara en el osario común».

A Víctor Mesa, los funcionarios del cementerio ni siquiera «pudieron explicar la falta de la urna», que pretendía trasladar a un nicho. «¿Díganme dónde voy a llorar, a dónde voy a poner una flor ahora a mis familiares, acaso ante una fosa común?», pregunta Magliano.

«Cabeza de turco»

Las fuentes consultadas por este medio aseguraron que el pasado 17 de junio entró en la Comisión de Legislación de la Junta Departamental de San José la carpeta que contiene la solicitud del ejecutivo comunal al legislativo, para destituir al funcionario implicado en los hechos.

Cinco expedientes engrosan su caso.

Sin embargo otras fuentes  también legislativas , señalan que este funcionario «no es más que el cabeza de turco que encontró la Intendencia, para tapar una situación mucho más grave, en la que tienen que estar implicadas, necesariamente, más personas (…) Lo lógico es pensar un poco más allá… entonces uno se pregunta ¿a quién puede resultarle redituable vender urnas, revenderlas; sacar un cuerpo para poner otro ‘más nuevo’… y cuánta gente se beneficia y es necesaria para una maniobra como seguramente es ésta, que además tiene años?». *

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