Funcionaba en la Aguada y se incautaron 400 títulos en formato digital

Desbarataron laboratorio para piratear películas

La «productora» que violaba la legislación vigente en la materia estaba emplazada sobre la calle Emilia Pardo Bazán, en las inmediaciones del Parlamento. Tras varias instancias de pesquisas el Departamento II de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) llevó a cabo el pasado fin de semana un allanamiento en el lugar, confirmando la existencia del laboratorio.

Las fuentes a las que accedió LA REPUBLICA indicaron que el lugar funcionaba como centro de reproducción, almacenamiento y distribución. Durante el operativo fue detenido el responsable, un hombre de iniciales PASF y 39 años. Durante la inspección se pudieron apreciar centenares de discos compactos con películas y otros con juegos. También se comprobó, en consonancia con la clandestinidad de la actividad que se desarrollaba, que el software empleado era pirateado.

Culminado el relevamiento, los actuantes procedieron a embalar la mercadería (400 unidades) para ser trasladada a la dependencia junto con el detenido. Al ser indagado en la base de la DNII, el hombre deslindó todo tipo de responsabilidad con las maniobras de reproducción y del resto de la cadena. Dijo que es un fanático de las películas y que por tanto las compra en las ferias para su regocijo personal.

Sin embargo, no pudo explicar por qué tenía la infraestructura necesaria para la piratería, ni por qué la gran mayoría de las unidades que se le incautaron evidenciaban una presentación similar, como salidas de una misma fábrica. Antes de ser puesto a disposición judicial fueron solicitados los servicios de la Unión Uruguaya del Video, cuyo perito analizó el material incautado y confirmó que eran copias ilegales. Entonces sí PASF pasó a prestar declaraciones ante la jueza Penal de 20º Turno, quien lo procesó sin prisión por receptación.

Contrabando

La misma unidad policial concretó en las últimas horas otro procedimiento, en este caso relativo al contrabando. Las fuentes señalaron que un grupo de efectivos se encontraban en la feria vecinal de Sitio Grande y Burucayupí, oportunidad en la que avistaron el transitar sospechoso de un hombre que con un gran bolso a cuestas ofrecía mercaderías puesto por puesto.

Los actuantes decidieron intervenir y procedieron a su identificación, al tiempo que revisaron el bolso.

Estaba repleto de bombachas y calzoncillos de fabricación argentina, mercadería ingresada ilegalmente al país, tal como lo reconoció su propietario. Conducido a la dependencia fue identificado como LAM, oriental, soltero, de 26 años. Dijo que desde hacía pocos meses se dedicaba a la venta ambulante, comprando los productos personalmente en Argentina, aprovechando los viajes también para dedicarse a estafar mediante el juego de la mosqueta. Acá, en Uruguay, tiene siete antecedentes por ese juego entre 1995 y 1999.

Sostuvo que cansado de esa forma de vivir había decidido «dedicarse a otro trabajo». La jueza Penal de 20º Turno lo mandó a prisión por «dos delitos de contrabando». *

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