La prima segunda del ex presidente denuncia por estafa a su hermano

Reclamo de herencia enfrenta a los Pacheco

María Angélica (Beba) Pacheco denunció en LA REPUBLICA que su hermano Jorge Ignacio Pacheco Lucero fue la cabeza de un fraude en el cual «un conjunto de profesionales y particulares orquestaron una serie de operaciones que culminaron con la redacción de varias escrituras públicas, impecables en su apariencia y formalidad, pero que encierran un conjunto de actos fraudulentos que me dejan en la calle».

La denunciante asegura que en sus últimos días, su madre –que no estaba en pleno uso de sus facultades mentales– fue obligada a firmar la venta de una estancia (la herencia) que fue vendida en 600 mil dólares. Según Mirtha Zunino, abogada de Beba, uno de los elementos que evidencian el fraude es que «los compradores que supuestamente pagaron ese dinero no hacen uso del establecimiento arguyendo que no les pertenece».

A la fecha, son tres las acciones legales iniciadas por Beba Pacheco: la sucesión, una acción penal para dirimir conductas delictivas y un juicio anulatorio de los negocios de su hermano.

Según las entrevistadas, la jueza de familia que actúa en la sucesión está «sumariada por ineptitud psíquica». En este trámite judicial hay una sentencia de primera instancia desfavorable a la reclamante pero fue apelada y «estamos a la espera de lo que suceda con la jueza porque si es destituida por ineptitud psíquica pediremos la nulidad de esas actuaciones», explicó Zunino. La damnificada señala además que «los expedientes están plagados de incoherencias y confesiones que prueban con toda claridad las maniobras». En tanto Zunino aseguró que en el juicio penal –que estaba archivado pero se reabrió– «hay elementos de convicción suficientes como para procesar a los involucrados».

En este sentido afirmó a este medio tener «la impresión de que la jueza tuvo miedo de tirar abajo un negocio tan voluminoso y de ganarse el odio de la contraparte, lo cual podría perjudicarla». María Angélica Pacheco señala que «siendo una descendiente directa de Matilde Pacheco de Batlle no voy a permitir que en el gobierno de un Batlle suceda esto».

La novelesca historia

En vista de la vejez y enfermedad de su padre, en 1995 Jorge Ignacio Pacheco comienza a administrar el campo de la familia de 700 hectáreas ubicado en el kilómetro 68 de la Ruta 5, Florida, conocido como el Haras o Cabaña «Los Pinos».

Según el relato de la doctora Zunino, en esa administración «desaparecen unas libretas de cheques» ante lo cual «la persona que llevaba la contabilidad de la familia desde hacía 20 años pide explicaciones, pero Pacheco hijo se resiste a darlas. «Se queda con la plata y a otra cosa. Empieza a manejar todo y a quedarse con dinero que no es de él, sino de la familia», sostuvieron las entrevistadas.

Dijeron que para ese entonces Pacheco hijo, en complicidad con un escribano, había obligado a sus padres a firmar un poder que lo hacía dueño de todos los bienes paternos.

Inmediatamente después de la muerte de Pacheco Olivera en 1997, Pacheco hijo «se hace nombrar administrador judicial de la herencia, se hace redactar un testamento a su favor, de su nuera y nieto y ordena al personal de servicio del establecimiento que se impida el acceso de la denunciante y de otros miembros de la familia.

Las entrevistadas sostuvieron que de esta forma «aísla sicológicamente» a su madre que tenía las facultades mentales alteradas y en combinación con dos abogados, un escribano y con los vecinos linderos del campo, hacen una maniobra documental que termina con la firma de tres escrituras públicas por las cuales se vende la herencia en 600 mil dólares a esos vecinos».

Dijo Zunino que cuando la señora muere dos meses después, «Beba se encuentra con que no tiene nada. Pero al empezar los pleitos para anular todo eso nos encontramos con que parte de la plata de esa venta (cien mil dólares) nunca apareció. El negocio se hizo con letras de cambio pero ese dinero nunca aparece depositado».

La señora Pacheco afirma que «esos papeles tienen que estar a nombre de alguien y se tienen que haber cobrado en algún banco, pero no están en ningún lado y yo no puedo dar con quien cobró».

Entre los colaboradores de los negocios fraudulentos, hay «profesionales médicos de reconocida trayectoria en instituciones mutuales de primera línea, uno de los cuales elabora certificados médicos estableciendo que la madre de los hermanos se encuentra al momento de concretarse las escrituras «cognitivamente competente», lo cual la denunciante desmiente tajantemente y destaca que en el trámite sucesorio no se consideró válido el testimonio de «la empleada de toda la vida que atestiguó contrariamente».

Según Beba, el leit motiv de esta historia serían los «celos enfermizos» que su hermano sentía por ella y por toda su familia. Asegura que lo único que pretende es «lo que me corresponde: la mitad de la herencia». *

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