Un can antinarcóticos descubre una guarida de narcotraficantes
Con el apoyo de un can de Narcóticos especializado en detectar alcaloides y alucinógenos, funcionarios de la Seccional 9ª, con el respaldo de la Guardia de Granaderos, lograron desbaratar una organización que se dedicaba a distribuir drogas entre estudiantes liceales de Montevideo.
Fueron detenidos dos hombres y una mujer, en tanto que el can «Rilo» de Narcóticos encontró un escondite con dos paquetes. Uno contenía medio kilo de cocaína y el otro un kilo de marihuana. De las tres personas detenidas, uno de los hombres quedó en libertad, mientras que la pareja, Angela Falagián y José Borba de 36 y 39 años, fueron procesados por «un delito previsto en el artículo 31 de la Ley 14.294 relativo a la modalidad de comercialización de estupefacientes».
Las investigaciones sobre estos hechos se iniciaron hace más de dos semanas cuando a la mesa del comisario Luis Rodríguez Queipo, titular de la Seccional 9ª, llegaron determinados informes confidenciales sobre distribución de marihuana y cocaína en las inmediaciones de varios liceos capitalinos.
Tras una paciente y discreta vigilancia se comprobó la veracidad de la información, pero resultaba contraproducente detener a los traficantes en plena «transa» porque llevaban poca cantidad de droga. Si eran detenidos en esa instancia podrían decir que era para consumo propio, lo cual les permitiría eludir el procesamiento. Sin embargo, los seguimientos permitieron conocer los domicilios de los tres sospechosos, por lo que se solicitó a la Justicia las órdenes de allanamiento. Se coordinó con el juez actuante que los agentes de la 9ª debían llevar un perro entrenado para rastrear drogas y que los procedimientos contaran con apoyo de la Guardia de Granaderos.
Fue así que los investigadores gestionaron en préstamo el apoyo de «Rilo», el que fue llevado por su entrenador para que no tuviera dificultades en sus rastreos. Tras los allanamientos, fue detenida la pareja junto con otro individuo que deslindó responsabilidad y quedó libre.
Como en los domicilios allanados no apareció mucha cantidad de droga, empezó a trabajar «Rilo» con su hocico pegado al piso, descubrió un escondite con una bolsa que contenía medio kilo de cocaína, otra con un kilo de marihuana, celulares, materiales para estirar la droga y una pistola. Todas estas pruebas encontradas por el can permitieron al juez actuante decretar las medidas señaladas. *
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