Sobreviviente cuestiona la labor del helicóptero de rescate

La Justicia investiga el hundimiento de pesquero

CARLOS PELAEZ, MALDONADO

 

Washington Albornoz, el único sobreviviente de la tragedia, fue citado como testigo. Ayer dijo a LA REPUBLICA: «Voy a responder como mandan las leyes, pero mi mayor preocupación ahora es encontrar a los seres queridos que perdí el domingo». En declaraciones realizadas al periodista Alvaro López Chabot, de Canal 2 de televisión, el pescador, de 36 años, que perdió a su padre y a su cuñado en el hundimiento, relató que nadó unos ocho kilómetros durante casi cuatro horas hasta que salió a la costa, en la parada 32 de La Brava.

En medio del imponente temporal que se abatía a esa hora sobre el departamento, Albornoz cruzó la amplia faja de arena que hay entre el agua y la carretera y aquí intentó que algún automovilista lo ayudara. Pero los pocos que circulaban a esa hora no atendieron su reclamo, seguramente alarmados por el estado del hombre.

Víctima ya de un cuadro de hipotermia, aún tuvo fuerzas para cruzar la ruta y acercarse hasta un edificio donde llamó al portero, quien le prestó ayuda en forma inmediata para reanimarlo y luego llamó a la Policía para trasladarlo a un centro asistencial. En pocas horas se recuperó y desde entonces toda su actividad está centrada en recorrer la costa buscando alguna señal de su padre y compañeros de pesca.

«A mí me salvaron las ganas de vivir. Yo sabía que mi padre no iba a nadar. Ahí quedó, donde estaba la lancha quedó. Por un momento tuve agarrado a Marcelo (Moreira, el más joven de los tripulantes) pero se me murió de hipotermia», dijo Albornoz a Canal 2.

Las dudas y certezas

Por estas horas subsisten dudas sobre la eficacia operativa de la Prefectura de Maldonado, algo que también se incluye en la investigación judicial. El parte oficial emitido por esa dependencia luego del naufragio dice que los pescadores partieron sin dar aviso. Pero Albornoz dijo ayer a LA REPUBLICA que su cuñado, Daniel Briaño, uno de los desaparecidos, lo obtuvo a las 20 horas del sábado. «Nosotros salimos a las 6 de la mañana, sin ninguna advertencia de temporal. A media mañana mi esposa, que vio cómo estaba la marea y percibió las dificultades para el regreso, nos llamó por radio para avisarnos. Después no sabemos qué paso porque perdimos contacto radial».

Fuentes de Meteorología dijeron a este matutino: «Había un pronóstico de temporal emitido a última hora del viernes, aunque no había una advertencia especial acerca de vientos huracanados. No sabemos si la Armada tenía otros datos».

El pescador agregó: «Estábamos pescando unas millas dentro frente a Punta Piedras –zona inmediata a Manantiales–. Al ver que eran como las siete de la tarde y no volvíamos, mi esposa fue a Prefectura a pedir ayuda y un oficial, de apellido Méndez, dispuso la salida inmediata de la lancha 442. Ellos nos ubicaron y escoltaban hasta el puerto, cuando al llegar frente a Las Mesitas la lancha tumbó. El oleaje era espantoso y perdí de vista al barco de Prefectura».

Albornoz asegura que toda la maniobra de Prefectura fue correcta. «Ellos no podían hacer más de lo que hicieron. Sólo quien no conozca el mar o no haya vivido una situación como la que pasamos puede decir otra cosa. No podían remolcarnos o intentar otra maniobra, porque las olas no lo permitían. Ese es un lugar de mucha correntada, rocas y restos hundidos, donde es muy difícil maniobrar».

Cuando La Lucita se hundió, los marinos de Prefectura perdieron de vista a los pescadores y regresaron al puerto, para regresar más tarde con ayuda. Albornoz cuestionó «la inexperiencia de quienes piloteaban el helicóptero de la Armada, que no sabían que la corriente entraba por la Boca Grande y nos escupía mar afuera. Ellos pensaron que era al revés y nos buscaban en Playa Mansa, cuando estábamos exactamente en el punto contrario, por La Brava». *

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