
Como de suma gravedad fue calificado este hecho por el presidente de la Asociación de Funcionarios de Autoparque (AFAP), Bernardo Alboniga, y el abogado de Adeom Antonio Maldonado.
Ayer estaba pactado un careo entre la inspectora Silvana Giorelo, compañera de la vÃctima, y el asesino, el arachán Abel Yamandú Balero Vignoles.
A la hora indicada ingresó la testigo, mientras que el homicida ya estaba adentro. También estaban presentes la secretaria del juez Cardinal, el actuario del Juzgado, la abogada del matador. El abogado Maldonado no pudo ingresar.
En una sala de tres por tres comenzó la instancia. Alboniga relató, en base a lo aportado por la funcionaria, que no existió careo sino que “desde la defensa se comenzó a presionar a la inspectora para que dijera lo que no era”.
En este sentido denunció que se le pidió que declarara que al momento de la muerte de Medina, ella no estaba sentada en la camioneta, sino que se encontraba a más de 100 metros del lugar levantando una multa.
Cuando se planteó esta situación, después de 40 minutos de audiencia, la funcionaria no resistió la situación y se levantó. Dijo que no firmaba nada y salió corriendo.
Afuera se encontró con el abogado que aguardaba la finalización del careo. La mujer le contó lo que habÃa pasado y agregó que cuando se iba, la abogada del procesado le dijo que “si no querÃa firmar no importaba, porque todo lo que ella habÃa dicho ya constaba en actas”, reveló el presidente de AFAP.
Ante este cuadro, el abogado entró al recinto y pidió al actuario que se levantara otra acta.
En ella pidió que se dejara sentado por qué la inspectora no habÃa firmado: “No fue firmada en disconformidad por ser la redacción dada por la defensa”, explicó Maldonado a este medio. El juez a cargo de la causa, doctor Cardinal, no estuvo presente en la oportunidad. Sin embargo Maldonado se entrevistó con el magistrado, lo puso al tanto de la situación, y le explicó por qué no habÃa sido firmada el acta del “careo”.
Alboniga expresó que la situación es inadmisible: “No puede ser que se presione a una testigo de esa manera y que la sienten al lado del hombre que mató a su compañero, quien murió sobre sus piernas”. Sostuvo además que “esta presión y acoso” se produce a pocos dÃas de que se realice la reconstrución sobre el luctuoso caso que conmocionó al paÃs.
Ante esto, AFAP solicitó ayer una reunión de urgencia para hoy a las 14 con la Coordinadora de Tránsito de Adeom, para denunciar lo que ocurrió en la vÃspera. Por otro lado, Maldonado señaló a LA REPUBLICA que hoy a las 14, en la reunión ordinaria que celebra cada viernes la comisión creada entre la IMM y el Ministerio del Interior, tras el crimen de Medina, planteará su preocupación por este tema. Este cuerpo analiza medidas para evitar la violencia en el tránsito.
“Voy a informar lo acontecido y manifestar que estamos en estado de alerta ante esta delicada situación. Tengo el mandato de Adeom y AFAP para seguir de cerca todas las instancias sobre el caso Medina”, explicó.
El 31 de enero, a la media tarde, el centro de la capital de paÃs se convirtió también en el centro de atención de todo el Uruguay. Un hombre que habÃa llegado desde Cerro Largo para participar en el casamiento de su hija habÃa matado a un trabajador de Autoparque con un poderoso revólver calibre 357, porque le habÃa encepado el auto.
Antes de consumar el asesinato, Abel Yamandú Balero Vignoles intentó que el funcionario le levantara la multa. Llevaba más de una hora en infracción. Medina le dijo que no habÃa forma, que el cepo ya estaba puesto y que tenÃa que pagar lo que correspondÃa. Balero se retiró hasta la finca de su hija ubicada en el 1529 de la calle Yi, y regresó a los pocos minutos.
Cruzó la calle y se dirigió hasta la camioneta de Autoparque. Se acercó hasta ponerse al lado de Medina, quien se encontraba en el asiento del conductor, acompañado por la funcionaria que ayer concurrió al careo. Sin mediar palabras sacó el arma y metió su brazo por la ventanilla y le partió el corazón de un tiro a quemarropa.
El trabajador murió en el acto. TenÃa una esposa y dos hijos de cuatro y ocho años. Su matador fue procesado con prisión por un delito de homicidio, pero no se le agregó ningún agravante.
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