Cayó la banda de las libretas
MANUEL TEJERA, MINAS
En las últimas horas, el jefe de Policía de Lavalleja, José María Pose Sanmartín, y el director de Investigaciones, comisario José Enrique Colmán, brindaron a LA REPUBLICA detalles de las investigaciones y de los resultados.
Explicaron que fue desarticulada una organización que se dedicaba a la fabricación y comercialización de licencias de conducir truchas, posiblemente también carnés de salud y libretas de propiedad apócrifas «con muy buena calidad de impresión».
Hasta el momento son 20 las licencias incautadas y «es posible que estén circulando muchas más; se estima que comenzaron con el negocio en enero del presente año». Los «fabricantes» disponían de una imprenta, computadoras, guillotinas, software para elaborar los documentos y matasellos correspondientes, además del papel adecuado y de los colores requeridos según el tipo de trabajo encargado por los «clientes de Minas y Maldonado». Las libretas truchas se comercializadas en las sierras por una cifra que oscilaba entre los 300 y los 500 pesos, mientras que en el Este llegaba a mil pesos.
Los jerarcas aseguraron a LA REPUBLICA que «se fabricaban entre tres y diez libretas semanales», por lo que las actuaciones continúan. «Comenzamos por localizar un poseedor de libreta apócrifa y desde allí hasta la imprenta, con todos sus intermediarios, vendedores y distribuidores», señaló el comisario Colmán. También tenían todo pronto para «lanzar al mercado» carnés de salud y libretas de propiedad: «hay cinco personas que serán próximamente citadas para que aclaren de qué forma obtuvieron sus libretas», adelantó Pose Sanmartín.
Todo comenzó cuando llegó a oídos de un uniformado una información confidencial que aseguraba lo siguiente: «Hay una persona que obtuvo una licencia de conducir por intermedio de un ciudadano particular sin la exigencia del carné de salud, sin examen de ningún tipo y sin concurrir a la Intendencia».
Agregaba: «Se necesitan sólo 500 pesos si la querés profesional, una foto carné y una fotocopia de la cédula de los dos lados». Ante tal situación, el agente informó al comando de la Dirección de Investigaciones y se procedió de inmediato a buscar pistas y muy cautelosamente a seguirlas por toda la ciudad.
A todo esto, se consideró como clave la colaboración de la jefa de la Dirección de Tránsito de Lavalleja, Estrella Cabana, ya que brindó asistencia técnica a los uniformados para determinar la serie de defectos que se podían apreciar en las libretas truchas, que de todas formas eran de «una muy buena calidad». Posteriormente fueron detenidos RPRS, de 29 años; EDRP, de 26; NERG, de 25; EAV, de 38; NHGS, de 51 –domiciliado en Maldonado–, RFCO, de 24; PESS, de 61; GRGS, de 31; TPVH, de 54; LMCE, de 26; y a MAGP, de 30 años. La organización era dirigida por EDRP, quien se encargaba de la confección del documento apócrifo. Lo secundaban RPRS y NERG, quienes conseguían los clientes, trasladaban la documentación para la confección de los mismos, como así también el cobro y distribución de ganancias. Por su parte, MAGP, EAV y NHGS, también eran encargados de ofrecer a diferentes personas la realización de la libreta «y obtenían como ganancia aproximadamente 100 pesos por cada cliente». En el caso de NHGS, «conseguía clientes en Maldonado y cobraba por cada documento unos mil pesos». Los restantes detenidos eran tenedores de las licencias truchas .
Concluidas las pesquisas, el magistrado actuante, Nelson Dos Santos, procesó con prisión a EDRP y NERG por un delito continuado de falsificación de certificado en calidad de autor en reiteración real con un delito de asociación para delinquir; a RPRS, EAV y NHGS, por los mismos delitos pero como coautores en el caso de la falsificación.
Sin prisión fue procesado RFCO por dos delitos de falsificación de certificado en calidad de coautor en reiteración real, al igual que PESS, MAGP, GRGS, TPVH y LMCE, pero por un solo delito de falsificación. *
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