Una dramática situación cuyos móvil aún no ha podido ser establecido culminó en el homicidio de una mujer de 74 años a manos de su compañero de toda la vida, de 83. Ocurrió en la zona de MalvÃn, en una finca emplazada sobre la avenida Italia, casi el cruce con Alto Perú.
El caso cobró estado policial sobre el mediodÃa de ayer cuando el matador llegó totalmente “perdido” hasta el kiosco policial perteneciente a la Seccional 11ª, ubicado en José Batlle y Ordóñez y Ramón Anador. “Maté a mi esposa” dijo el anciano que presentaba un fuerte golpe en la cabeza y vestÃa pijamas totalmente manchados de sangre. Luego se comprobarÃa que en la cintura llevaba el arma homicida.
El funcionario apostado en dicho kiosco creyó en un primer momento que el hombre “desvariaba” y si bien dio cuenta de la situación al comando de la seccional, entendió que lo primero era asistirlo. Fue llevado a un hospital y al ser indagado aportó direcciones falsas, lo cual llevó a demorar la comprobación de su confesión. Al cierre de la presente edición, CNM, tales sus iniciales, declaraba ante la Justicia.
Paralelamente a esta situación, la PolicÃa tomaba contacto por otra vÃa con lo sucedido. Un hijo del matrimonio que reside en Brasil habÃa llegado de visita a principios de semana. La noche anterior habÃa dormido fuera de la casa. Ayer sobre el mediodÃa tenÃa pensado llevar a su padre al médico que lo venÃa tratando por problemas psiquiátricos, los cuales determinaban que estuviera medicamentado.
Pero el hijo llegó y al golpear la puerta no obtuvo respuesta. Insistió varias veces y nada, por lo que decidió recurrir a un vecino, según explicaron fuentes policiales a LA REPUBLICA. Los dos procedieron entonces a derribar la puerta, encontrándose detrás de ella con una escena patética.
Una gran “hilera” de sangre marcaba un camino hacia el dormitorio del matrimonio, donde fue encontrada sin vida MarÃa Luisa Cortiñas, oriental, de 74 años. Estaba degollada y presentaba otras puñaladas en distintas partes del cuerpo. HabÃan sido ocasionadas con el cuchillo que su esposo llevaba entre los pijamas, de unos 25 y 30 centÃmetros de largo.
Los funcionarios de la Seccional 11ª que asumieron el caso determinaron que el crimen se produjo entre las 8 y 30 y 9 y 30 de la mañana en un sillón del comedor, desde donde la vÃctima fue arrastrada hasta el dormitorio.
En la desesperación por evitar la muerte, la mujer llegó a golpear a su esposo en la cabeza con un objeto contundente, causándole la herida que presentaba.
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