Conmoción por masacre familiar en España

Decapitó a su familia imitando un videogame

Así comienza la crónica de un diario español acerca del caso que desde principios de semana sacude a la opinión pública española. Ocurrió el sábado de mañana, pero recién fue descubierto el martes pasado. Los cuerpos de los padres y el de la hermana de José fueron degollados con una katana (sable samurai) y, según los informes forenses, rematados con un puñal. Después de la masacre familiar, el joven de 16 años continuó aplicando varias puñaladas en el pecho de sus progenitores. Esta segunda arma blanca fue encontrada en el lugar de los hechos en un segundo registro policial en el correr del lunes.

Entre las siete y las siete y media de la mañana del sábado 1 de abril, el homicida salió de su cuarto, escuchó los ronquidos de su padre, entró en la habitación de matrimonio y mató a su progenitor de tres certeros cortes en el cráneo, la mandíbula y el cuello. Además, le clavó el arma unas cuatro veces en el pecho.

Alguna de las cuchilladas le atravesó de parte a parte. La madre le vio entrar después en la habitación y supo que iba a morir antes de recibir el primer golpe, igual que su hermana. Al padre y a la hermana los arrastró hasta el cuarto de baño. Después se cambió de ropa y se lavó las manos y la camiseta y salió del apartamento. En el momento de su detención, según fuentes policiales, llevaba los calzoncillos del día de los hechos, aún manchados con sangre.

Videogame

Según lo confesó en los interrogatorios judiciales, no mató a su familia por odio, ya que los quería mucho a todos: a sus padres Rafael Rabadán Tovar, de 51 años, y Mercedes Pardo Pérez, de 54, y a su hermana, María, de once años y afectada por el síndrome de Down. Quiso probar «la nueva experiencia» de matar a su familia.

José Rabadán emuló a su héroe, Squall. El muchacho era un adicto, según la Policía, al videojuego Final Fantasy VIII; se comportaba igual que el personaje principal de este juego. En los últimos tiempos había adquirido, incluso, el mismo aspecto que Squall Leonhart, con un peinado de los cómic japoneses.

Los psiquiatras tendrán que determinar ahora si José, de 16 años, casi la misma edad que su héroe, de 17, pudo actuar influido por su obsesión por el videojuego de la conocida firma Playstation. En el juego, el protagonista es un cadete de la unidad de combate SeeD, de la academia militar de Balamb Gardem, con la única misión de acabar con los «gobiernos autoritarios y opresores» y para ello cuenta con la inestimable ayuda de su espada.

El comportamiento de Squall y del joven detenido eran también similares. El juego define a su protagonista como un «héroe taciturno y renuente», con un comportamiento antisocial. Un «lobo solitario». Los conocidos de José dicen que el joven se había distanciado en las últimas fechas de su entorno y se había convertido en un «chico retraído», destacan los medios españoles.

Dramático adiós

Casi dos mil personas asistieron ayer en silencio a los funerales por los padres y la hermana de José. El barrio Santiago el Mayor de Murcia se paralizó: cerraron los comercios y la tensión se palpaba en los vecinos. El silencio y el dolor presidió el funeral frente a escasos gritos de «asesino». El alcalde de Murcia, Miguel Angel Cámara, señaló que era una jornada de resignación ante hechos inexplicables y que había que rezar por las víctimas y también por el hijo.

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