Otros dos asesinatos fueron aclarados por la División Homicidios

Indagan entorno familiar por el doble crimen del barrio Bolívar

Pero los mayores esfuerzos se vienen centrando en el doble asesinato del periodista hípico Ruben Gurail y su esposa, hecho ocurrido el 20 de este mes en el domicilio del matrimonio, ubicado en Andrés Lamas 3434 del barrio Bolívar, a escasas dos cuadras de la casa de gobierno.

Trascendió en la víspera que el caso habría dado un importante giro y ahora las autoridades investigan en el entorno familiar del matrimonio, ambos apuñalados y degollados entre las 8 y las 8 y 30 de ese día.

Siete personas fueron arrestadas ayer y conducidas a declarar ante el juez en lo Penal de 4º Turno, quien abrió un presumario con las actuaciones realizadas por los funcionarios de la División Homicidios.

Por el momento no existirían elementos para incriminar a persona alguna, pero entre los detenidos se encuentran el hijo, la hija y el yerno de la pareja ultimada, además de la empleada de la casa y otros familiares.

De acuerdo con los últimos datos, el caso no tendría relación alguna con las actividades de Guraíl como periodista de turf y conductor del programa «Mundo Hípico» que llevaba adelante por Canal 5, sino que ahora se busca el móvil en el ambiente estrictamente familiar.

Como lo informó LA REPUBLICA en su edición del día jueves 21, el crimen se habría cometido entre las 8 y las 8 y 30 luego de que tocaran timbre a la puerta.

Guraíl, que ya estaba levantado fue a abrir y uno de los recién llegados le infirió dos puñaladas en el vientre, dejándolo gravemente herido. Mientras Guraíl se arrastraba tratando de alcanzar el teléfono para pedir ayuda, el mismo criminal fue hasta la cocina donde apuñaló de la misma forma a su esposa Mabel Emilia Ferrari, de 71 años, a quien ultimó infiriéndole un profundo corte en la garganta.

Cuando el asesino iba saliendo vio que Guraíl aún estaba con vida y también lo degolló, cumpliendo con la decisión de no dejar personas con vida que pudieran luego aportar valioso testimonio.

La forma de actuar de los criminales, totalmente despiadada, hizo pensar a los pesquisas que posiblemente los asesinos podrían ser sicarios, es decir asesinos contratados, y que por tanto el móvil tendría que ser «importante»: dinero o venganza.

Por su parte, los peritos de la Policía Técnica establecen que los crímenes del periodista y su esposa se cometieron entre las 7 y 30 y las 8 y 30. Pero los plazos, que son muy estrechos, han llamado la atención de los investigadores.

Según se supo, a las 7 y 30 horas se habría retirado de la casa el hijo de Guraíl, quien afirmó que se despidió de sus padres como todos los días. Posteriormente, a las ocho y cuarto, llegó el canillita que todos los días les llevaba el diario.

El hombre expresó que entró por el costado, abrió la puerta de la cocina y arrojó el diario sobre la mesa, sin ver a nadie. No obstante, dijo, notó que estaba la luz prendida y que había una caldera con agua calentándose en la cocina.

El canillita se retiró en el acto y 15 minutos después llegó la vecina, quien encontró los cuerpos del matrimonio terriblemente acuchillados.

Como se puede apreciar, los plazos son muy breves. Cabe la posibilidad de que la pareja haya sido asesinada antes de las ocho y que el canillita no notara nada extraño desde el lugar donde arrojó el diario sobre la mesa de la cocina. La otra posibilidad estaría dejando únicamente 15 minutos para los criminales. Si los asesinaron entre las 8 y 15 y las 8 y 30, alguien tendría que haber visto algo.

Como nadie vio nada, se piensa que los crímenes se cometieron antes de las ocho de la mañana. Todos estos elementos son los que viene indagando entre los familiares el juez en lo Penal de 4º Turno.

Dos aclarados

Mientras se sigue investigando el asesinato de la señora Graciela Baccino, ocurrido en la puerta de su casa dos semanas atrás cuando a la hora 20 atendió un llamado a la puerta de alguien que venía a entregar una encomienda para su hijo, la División Homicidios ha cerrado otros dos hechos de sangre.

Uno de ellos ocurrió el 3 de octubre de 2001 en la intersección de Ferrara y Juan Quevedo, donde fue asesinado de un balazo el menor Eduardo Prieto, de 17 años.

En aquella oportunidad, efectivos de la División Homicidios capturaron a un joven de 18 años y dos menores de 17 y 16. Uno de ellos había sido encontrado culpable y fue internado en una dependencia del Iname, recobrando los otros dos la libertad.

Pero el caso no se cerró allí, puesto que los dos menores fueron reindagados y acusaron al mayor como el autor del homicidio. Este fue nuevamente detenido y ahora se encuentra declarando ante la Justicia competente.

El otro asesinato aclarado data del pasado lunes 28 de enero en el cruce de Torricelli y Possolo, donde Eduardo Olivera de 73 años fue agredido y lesionado de arma blanca.

El hombre, pese a su herida, pudo llegar hasta su domicilio para solicitar ayuda, acudiendo en su defensa el hijo, Antonio Olivera, de 25 años.

En esas circunstancias, los agresores que venían en una moto siguiendo al herido mataron a balazos a Antonio Olivera.

Las autoridades de Homicidios habían identificado al responsable de este crimen, tratándose de Jorge Morales Podea, un joven de 19 años que empezó a ser buscado en forma intensa.

En la pasada jornada, al saberse requerido, el mencionado Morales se presentó ante la Justicia, resultando procesado con prisión por el delito de «homicidio». *

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