Sus compañeros de celda se salvaron porque eran delgados

Aclararon otro crimen en Comcar

Miércoles 20 de febrero de 2002 | 12:00
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 Homicidios aclar

Cinco reclusos del Comcar comparecerán en las próximas horas ante la jueza en lo Penal de 1er. Turno, María del Rosario Berro, imputados de haber conspirado para asesinar a un veterano recluso de 45 años, identificado como Luis María Ramos Cabrera, a quien acusaban de ser un informante de las autoridades carcelarias.

Este hombre, que estaba recluido en el Módulo 5, procesado por rapiña especialmente agravada, fue quemado vivo en su celda el pasado miércoles 30 de enero.

Bastaron 20 días a los hombres de la División Homicidios para romper el silencio imperante tras los muros del penal y establecer la forma en que ocurrieron los hechos. Hay cinco reclusos complotados en el asesinato, pero se presume que otros más sabían que Ramos Cabrera había sido sentenciado por la “hermandad” que impera entre los reos que cumplen condenas en el complejo penitenciario de Santiago Vázquez.

Quince días antes de que fuera quemado vivo dentro de su celda, Ramos recibió una paliza mientras disfrutaba de un recreo en uno de los patios del penal. Al haberse corrido la voz entre los presos de que Ramos Cabrera era lo que los delincuentes llaman un “buchón”, es decir un informante de los uniformados, ya no había marcha atrás y muchos estuvieron de acuerdo con la sentencia.

En los primeros minutos del miércoles 30 de enero, cuando todos dormían en el establecimiento carcelario se aplicó la sentencia.

Dentro de la celda que ocupaba Ramos había otros dos reclusos que eran muy delgados, lo que iba a ser clave en la consumación del crimen. Ramos, por su parte, era un hombre gordo y eso se tuvo muy en cuenta. Los reclusos movieron un bloque que comunicaba con otra celda y por ese hueco podían salir solamente los delgados. Todo estaba preparado y a la hora cero treinta empezaron a tirar para el interior de la celda papeles y trapos prendidos fuego. Fue tal la cantidad que rápidamente las llamas se propagaron a los colchones de los camastros. Los dos reclusos delgados, que ahora están imputados como co-autores, pudieron salir rápidamente por el hueco. Ramos, al comprender que iba a ser alcanzado por las llamas, intentó salir también, pero dado el volumen de su cuerpo quedó atrapado. No pudo ir ni para delante ni para atrás y allí sufrió espantosas quemaduras. Los guardias que acudieron ante la alarma de incendio lo rescataron convertido en una flama humana y lo trasladaron de urgencia al Centro de Quemados del Hospital de Clínicas, donde murió dos días después.

Por su parte, los otros dos reclusos que escaparon fueron asistidos en la policlínica del Comcar afectados de principio de intoxicación por el humo alojado en sus pulmones. Al ser interrogados, dijeron que se encontraban durmiendo y que desconocían lo que sucedió.

No obstante ello, los funcionarios de la División Homicidios, dirigidos por el comisario Oscar Moreira, consiguieron llegar a la verdad. Los dos que estaban en la celda con la víctima conocían el plan y escaparon por el hueco que habían fabricado de antemano, sabiendo que Ramos no podía salir por el mismo lugar. Ayer fueron detenidos los otros tres reclusos que se encargaron de tirar dentro de la celda los papeles incendiados, quienes serían los imputados del homicidio. Hoy, comparecerán primeramente ante la jueza Berro, los dos que estaban junto con la víctima y mañana serán conducidos los otros tres, estimándose que el caso quedará cerrado para entonces.

En menos de diez días Homicidios logró aclarar los dos crímenes que fueron cometidos en Comcar durante 2002. El hecho no es menor ya que no existen muchos registros de casos aclarados dentro de cárceles, cuando éstos presentaban puntos poco claros, situación que se planteaba en estos hechos. *

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