Venganzas sacuden a Barrio Sur y Ciudad Vieja
Carlos Vidarte se encuentra internado en el Hospital Maciel, debatiéndose entre la vida y la muerte luego de haber recibido siete disparos de arma de fuego en la esquina de Buenos Aires y Maciel.
Los primeros episodios de esta lucha entre miembros de la banda fueron asumidos por personal de la Seccional 2ª, cuando a mediados del mes pasado se tomó conocimiento que en el cruce de Durazno y Cebollatí una mujer había sido herida de un balazo por una igual.
Los efectivos policiales establecieron que cuando una de las protagonistas descendía de un taxi en la esquina mencionada fue atacada y herida a balazos por la otra, que había descendido de un auto conducido por un hombre.
Los atacantes se dieron a la fuga y la mujer fue internada en un sanatorio presentando un balazo en un brazo. En ningún momento ella aclaró los móviles del atentado, en una típica actitud asumida entre maleantes cuando se trata de un «ajuste de cuentas». Posteriormente, el personal policial de la Seccional 2ª detuvo a la agresora quien resultó procesada por la Justicia competente, quedando el caso como un problema de celos entre las involucradas. No obstante ello, el personal de la División Homicidios también comenzó a indagar el episodio sospechando que los motivos podrían ser otros.
El segundo atentado
El primer atentado fue el inicio del agravamiento de la situación por el poder en el seno de la banda, lo que ocasionaría otros enfrentamientos posteriores, según pudo establecer el personal de la División Homicidios.
En efecto, en la noche del sábado pasado, el padre de la mujer que había disparado contra su rival durante el ataque del mes pasado, fue baleado en el mismo escenario de los hechos. Fue en la esquina de Durazno y Cebollatí donde el hombre, identificado como Julio Feria, mayor de edad, fue atacado a tiros por desconocidos que le efectuaron los disparos desde un auto en movimiento.
Como consecuencia del episodio el hombre cayó herido y los atacantes huyeron rápidamente sin dejar rastros.
El tercer atentado
El tercer capítulo de esta «guerra de pandillas», donde entran en juego el interés por el dinero y la pasión por las mujeres, se escribió el domingo pasado en horas de la madrugada en jurisdicción de la Seccional 1ª.
De acuerdo al parte oficial, próximo a la hora 4.00 del sábado, procedente de la esquina de Maciel y Buenos Aires, fue llevado al Hospital Maciel el joven Carlos Vidarte, de 18 años, quien presentaba dos heridas de bala en el cuello, una en el tórax, tres en el abdomen y una en el miembro inferior izquierdo, ingresando en estado desesperante en el CTI.
Personal de la mencionada repartición concurrió al lugar conjuntamente con efectivos de la División Homicidios. Los funcionarios fueron informados por familiares del herido que el joven había llegado del desfile de «Llamadas» al domicilio de una tía en busca de sus hermanas. Al no encontrarlas se sentó ante la puerta a esperarlas.
Momentos después fue llamado por una voz masculina desde la calle y al acudir el muchacho, se escucharon varias detonaciones de arma de fuego, sintiéndose el motor del un vehículo que se alejaba rápidamente del lugar.
En tales circunstancias sus familiares salieron al exterior y lo encontraron caído perdiendo abundante sangre, siendo trasladado de urgencia al cercano Hospital Maciel. Funcionarios de Homicidios que venían indagando los casos anteriores como hechos relacionados entre sí, entienden que este episodio, más grave que los anteriores, se basa en los mismos orígenes.
No obstante ello, la Policía estima que los primeros hechos fueron considerados una «advertencia» como se estila entre miembros de bandas, pero el último fue perpetrado con inocultables intenciones de matar al muchacho, ya que de los siete disparos que alcanzaron a herido, seis impactaron en zonas vitales del cuerpo. Frente a estos hechos, las autoridades no descartan que se produzcan nuevos hechos de violencia, originados, tal vez, por el entorno del herido, que pretenderán vengarse atacando a sus agresores. *
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