Un civil montó desde su celular un operativo y detuvo a dos rapiñeros armados; lo volverá a hacer

Policía por naturaleza

Pablo Telechea actuó por instinto. No entiende cómo se le dio tanta trascendencia a lo que hizo. Hoy será recibido por el ministro del Interior, Guillermo Stirling, quien le manifestará su agradecimiento y su apoyo ante la actitud asumida, en tiempos en que la secretaría de Estado apunta fuertemente a unir esfuerzos en pos del combate a la delincuencia.

Y más allá de este hecho puntual que hoy lo acerca un poco más al instituto policial, el joven desde hace mucho que tiene ganas de ponerse el uniforme.

Por una cuestión de edad no puede ingresar a la Escuela Nacional de Policía, pero sin embargo hizo todos los trámites para ser aceptado como agente de 2ª. El próximo 20 de febrero (menos de una semana) la Junta de Selección deberá expedirse sobre sus pretensiones.

«Yo no quiero que esto influya en quien tenga que tomar la decisión. Yo quiero ingresar como cualquier otro y mi interés no es por dinero. Tengo la camiseta puesta», afirmó anoche a LA REPUBLICA el protagonista de esta historia.

El hombre, en su casa de la zona céntrica, relató su pasión por las armas, por la prácticas de tiro y por un deporte que en Uruguay no tiene repercusiones: el fútbol americano. Integra los Druidas, uno de los 12 equipos que hay en el país.

El inicio

Promediaba la tarde del miércoles pasado cuando el joven se encontraba en la zona de Baldomir, entre Araúcho y Bulevar Artigas. «Sentí gritos y alguien que le decía a otro ‘tirale, tirale’. Después escuché un disparo. Enseguida salí para afuera y vi que venían dos personas corriendo. En el fútbol americano es relativamente fácil derribar a dos personas», recordó el entrevistado.

Pero lo cierto es que la situación no se parecía a un juego y cuando los que corrían estuvieron cerca de él, uno de ellos (a la postre se sabría que era un menor de 15 años) le apuntó con el arma y le dijo: «Si te metés, te mato. El vio que yo estaba dispuesto a intervenir y dejé que siguieran para ver qué hacían». El destino en primer momento se puso del lado de ellos.

En la esquina de Baldomir y Bulevar había un ómnibus de Cutcsa. El policía sin uniforme observó que los rapiñeros «pagaron boleto como si fueran personas normales» y se sentaron en la parte trasera del micro. Telechea se subió a su auto Chevrolet Vectra y comenzó a seguir al colectivo. De manera simultánea agarró su celular y se comunicó con la División Homicidios de Jefatura.

A partir de ese momento fueron unos diez minutos en los que el ciudadano estuvo en contacto directo con la Policía, suministrándole todos los datos necesarios para montar un operativo pinza que impidiera la fuga. «La verdad que la gente de Homicidios me trató bárbaro. Me dio tranquilidad y me hizo sentir respaldado, indicándome en todo momento cómo actuar y pidiéndome que no interviniera», recordó.

Unas cinco cuadras después de que los rapiñeros abordaran el ómnibus, el que tenía el arma miró por la ventana y vio que el desconocido los seguía. Le hizo una seña con su mano que reflejaba una amenaza, ya que recorrió su propio cuello con un dedo en señal de que si se metía lo degollaría: «No voy a decir que no sentí miedo, eso es lo que a veces te salva. Pero en todo momento supe que tenía la situación bajo control».

Segundo acto

El joven recuerda con lujo de detalles la situación; hasta las chapas matrículas del ómnibus y de un taxi usado por el dúo. Es que al llegar por Bulevar Artigas a la parada del Hospital Pereira Rossell, los rapiñeros se bajaron y ascendieron a un taxi para seguir la huida por el bulevar.

Todas estas novedades eran comunicadas en tiempo real a Homicidios, que a su vez se convirtió en el organizador del operativo. Telechea contó que tuvo que realizar algunas maniobras arriesgadas (como subir sus dos ruedas izquierdas en el cantero central del bulevar) para no perderles el rastro.

«Al llegar a la altura de Hocquart pasé al taxi por la derecha y le tiré el auto encima, encerrándolo. Entonces me bajé y fui directamente a abrir la puerta derecha trasera. Bajé al mayor de ellos y tras un breve forcejeo logré reducirlo y ponerlo en el piso».

Telechea contó que a partir de ese momento comenzaron a llegar varias unidades policiales.

En uno de estos vehículos, aunque no de la fuerza, arribó un funcionario policial que también cumple funciones de periodista, quien arrestó al otro rapiñero, el menor de 15 años y que portaba el arma, pese a lo cual el revólver (un calibre 32 largo) no apareció.

Paralelamente llegó una camioneta de Homicidios que oficializó las capturas. Antes de arrancar con destino a Jefatura uno de los agentes de esta repartición observó algo extraño en las entrepiernas del jovencito, y al revisar para ver qué era, descubrió que el precoz rapiñero había escondido el arma entre sus testículos.

Las sensaciones

Telechea reafirmó que volvería a hacer lo que hizo. A pesar de que ayer tuvo que estar toda la mañana en el juzgado para dar testimonio, cuando muchas veces ni siquiera las propias víctimas acuden a esta instancia y el caso desaparece con la liberación de los sospechosos.

Pero en este caso no fue así. El ciudadano aficionado al fútbol americano dijo que en ningún momento actuó por la víctima, ya que recién en Jefatura supo que la conocía. Los delincuentes habían ingresado a una casa de deportes y tras amenazar de muerte a la propietaria, golpearla y robarle algo de dinero y decenas de equipos deportivos, se dieron a la fuga.

Un mozo de la zona que vio el hecho también intervino y en moto los persiguió y logró arrebatarles el bolso que habían llevado para acondicionar las prendas. Estaba todo planeado, e incluso se especula que el objetivo era vender las camisetas de los cuadros grandes de noche en el Estadio, cuando jugase la Selección.

Conocía a la víctima de vista y por haberle comprado un sábado de tarde (un mes antes del hecho) varias medias para su equipo. No lo motivó la relación con la mujer, como tampoco años antes lo impulsó a intervenir cuando frente a él un hombre robó un ciclomotor y él lo persiguió hasta darle captura, para después entregarlo en la Seccional 3ª. Hoy lo recibirá el ministro mientras espera la respuesta para saber si podrá asumir el próximo procedimiento con el uniforme azul. *

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