El 22 de febrero habrá resolución final sobre su futuro inmediato

Negaron la libertad al bancario uruguayo detenido en Miami

Que lo del bancario de 29 años nada tuvo que ver con una acción terrorista quedó claro. Pero su situación se presenta como complicada, ya que sería el primer caso en el que se podría efectivizar el endurecimiento de las medidas de seguridad (y las penas) en los aviones, como resultado de las al menos tres mil muertes causadas por los atentados en Nueva York y Washington.

Ayer la agencia ANSA informó que Moreira Mosca, familiar directo del ex ministro de Economía Luis Mosca, se presentó brevemente en la corte federal de Miami y no pudo recobrar su libertad bajo fianza pese al informe de cuatro médicos que aseguran que sufrió «un total colapso mental».

Igual decisión había adoptado la Justicia el pasado viernes en la primera audiencia. En aquel entonces la fiscalía del sur de Florida había argumentado su negativa ya que «la gravedad de los cargos contra el acusado (…) demuestran que éste representa un peligro para la comunidad» y la pena a la que está expuesto «es un incentivo para que se dé a la fuga». Moreira Mosca enfrenta cargos por «obstrucción contra miembros de la tripulación aérea», un delito federal penado con hasta 20 años de cárcel. El pasado jueves seis de febrero el bancario regresaba en el vuelo 855 de United Airlines con destino final en el Aeropuerto de Carrasco, previa escala en Buenos Aires. Retornaba de un seminario en Miami al que había sido enviado por el ABN-Amro Montevideo, donde trabaja.

Ya en Miami, como fuera informado en un primer momento, había evidenciado algunos desequilibrios, por lo cual su regreso se adelantó. Unas cinco horas después de haber partido se levantó de su asiento y se dirigió a la cabina de los pilotos. Según la acusación «por lo menos golpeó con violencia» seis veces la puerta, hasta que fue detenido a golpes de hacha por el piloto y otros pasajeros.

Tras ser reducido y maniatado, el vuelo siguió curso y arribó al Aeropuerto de Ezeiza sobre las 10 y 21 de aquel día. En la noche Moreira partió nuevamente a Estados Unidos, custodiado por agentes del FBI.

Enajenación temporal

En la audiencia de ayer el uruguayo estuvo acompañado por Rebekah Poston, la abogada contratada por su familia, quien logró que la decisión final sobre una eventual libertad bajo fianza sea decidida el 22 de febrero. «Sufrió un absoluto colapso nervioso», dijo Poston a un grupo de periodistas, citando informes de dos médicos argentinos que atendieron a Moreira en el aeropuerto de Buenos Aires y a un tercero que se hallaba a bordo.

Este último afirmó que «el individuo exhibió un comportamiento psicótico». Poston agregó que «su comportamiento no fue espontáneo. Algunos doctores que lo vieron en Argentina dijeron que estaba loco». La profesional, según reportaron la agencias de noticias, dio a entender que alegará ante la Justicia estadounidense una enajenación temporal de su cliente, y aunque se excusó de brindar más detalles –ya que recién el lunes se hizo cargo del caso– descartó en principio que la ingestión de alcohol estuviera en el origen del incidente. La abogada ignora de momento si Moreira tiene antecedentes de desarreglos mentales o si se hallaba bajo medicación. Sus familiares habían dicho en un primer momento que Pablo, de un tiempo a esta parte, había comenzado a experimentar transtornos en su personalidad a raíz de una crisis presuntamente económica.

Raquel Balsa, esposa de Moreira, así como su hermano Santiago y su suegro se hallan en Miami, con apoyo del cónsul uruguayo, que desde un primer momento le brindó protección consular al compatriota. *

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