Lo acusan de obstruir a la tripulación y "de ser un peligro para la comunidad"

Bancario uruguayo podría estar preso 20 años en Estados Unidos

Para la fiscalía del sur de Florida «la gravedad de los cargos contra el acusado (…) demuestran que éste representa un peligro para la comunidad», y la pena a la que está expuesto «es un incentivo para que se dé a la fuga». Así argumentó su razón para oponerse a una libertad bajo fianza.

Si bien nadie piensa que el bancario de 28 años sea un terrorista, los cargos que se le imputan están relacionados con el hecho en sí que protagonizó, más allá de sus motivaciones. Todo esto en un contexto de mayor rigidez con las medidas de seguridad en los aviones, tras los ataques del 11 de setiembre en Nueva York y Washington, con un saldo de tres mil muertos.

El gobierno uruguayo procurara evitar un pronunciamiento en su contra, y según fuentes oficiales, «se están recabando testigos» para declarar ante la Justicia. Se procura hacer hincapié en que la situación se debió a un desequilibrio psiquiátrico. Moreira es empleado del ABN Amro en Montevideo y habitualmente viaja a EEUU. De un tiempo a esta parte había comenzado a padecer problemas económicos, lo cual trajo aparejado ciertos trastornos en su conducta. Estando en Miami, en representación de la institución, ya había padecido alguna crisis. Tras el escándalo protagonizado en la madrugada del jueves en pleno vuelo y tras permanecer detenido en Argentina, fue deportado a EEUU custodiado por el FBI. Uruguay le brindó protección consular desde que conoció cómo era la situación, y en todo momento asesora a la familia para saber cómo actuar en el proceso judicial.

Los cargos

De acuerdo al reporte de las agencias internacionales, Moreira debió comparecer en la pasada jornada ante el juez Peter Palermo a poco de arribar a Miami. El magistrado se limitó a leerle el cargo: obstrucción contra miembros de la tripulación aérea, un delito federal penado con hasta 20 años de prisión. Moreira sólo atinó a asentir cuando se le preguntó si comprendía la naturaleza de la acusación.

El joven deberá comparecer nuevamente el próximo martes ante el juez, que se pronunciará sobre la petición de la fiscalía. Una nueva audiencia está prevista el 15 de febrero para fijar a los abogados defensores del uruguayo, y una más para el 22 de febrero. «Pablo Moreira no es un terrorista», afirmó a la prensa Allan Sullivan, uno de los abogados que el gobierno de EEUU le puso al compatriota.

Pero la fiscalía parece no haber centrado su estrategia en imputar al joven de terrorista, sino de responsabilizarlo por la situación que protagonizó. En este sentido, y en base a la información que se le proveyó (parte de ella el funcionario del FBI que colaboró en la detención de Moreira), el joven bancario dijo, ya arrestado y antes de bajar en Ezeiza: «Quiero romper todo».

El hecho

El incidente se había registrado sobre las cuatro de la mañana del jueves cuando la mayoría de los 132 pasajeros del vuelo 855 de United dormía. Venían de Miami y algunos de ellos se quedarían en Buenos Aires y otros seguirían viaje a Uruguay, destino final del avión.

Tras unas cinco horas de vuelo, el hombre se dirigió a la parte delantera del avión y golpeó «al menos seis veces» la puerta de la cabina de pilotos, logrando abrirla parcialmente, según la versión escrita de la fiscalía estadounidense. Con su accionar la gente se despertó y el caos se instaló en el aire durante unos diez minutos.

Nuevas versiones, surgidas tras la formulación de cargos por parte del fiscal, indican que el joven llegó a abrir parcialmente la puerta y que el piloto, en rápidos reflejos, lo redujo a golpes de hacha. Después se sumó el funcionario del FBI que custodiaba la seguridad y otros integrantes de la tripulación. Sobre las 10.21 horas el avión bajó en Ezeiza y de noche Moreira regresó a EEUU. Permanece detenido en un Centro de Detención Federal de Miami. *

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