Llamada inconclusa por celular abortó un secuestro
Un insólito hecho permitió a la Policía argentina frustrar el secuestro de una pareja en la localidad de San Isidro, un delito que se está poniendo de moda en la vecina orilla. El hecho fue consignado por los medios de aquel país, que hicieron hincapié en la buena suerte de las víctimas y en el infortunio de los malvivientes.
El caso se produjo el pasado lunes sobre las 23 horas cuando a una heladería llegaron Leandro Caian, de 26 años, y su novia, Paula Djivelekian, de 23. Cuando terminaron el helado, la pareja se dirigió a su Peugeot 306 para retornar a sus casas. Pero antes de subir, el joven decidió llamar a un amigo por su celular. Marcó el número y apretó la tecla «llamada» al mismo tiempo que abría la puerta del vehículo.
En ese preciso instante un delincuente armado los amenazó de muerte y se subió al coche en el asiento trasero, obligando a los novios a tomar sus posiciones habituales. El nerviosismo del secuestrador le impidió darse cuenta que el dueño del auto había tirado el celular debajo de su asiento y que la comunicación había sido establecida.
En primer lugar el delincuente pidió que se dirigieran a un cruce de calles cercano, donde ascendió un secuaz suyo, quien tomó el volante, pasando Caian a la parte posterior. Todo el diálogo que se generaba dentro del rodado era advertido por el amigo del joven, que se comunicó con la Policía y comenzó a pasarle información.
Los atracadores explicaron en tono amenazante que querían la plata que tenían en un cajero automático, para lo cual entre los maleantes acordaron dirigirse a una zona bancaria en Márquez y Panamericana, en la misma localidad de San Isidro. Como el amigo que oficiaba de datero sabía los detalles del vehículo de Caian –matrícula y color– la tarea para la Policía resultó aún más fácil. Minutos después el Peugeot 306 era interceptado por vario móviles del Comando de Patrullas de San Isidro.
Si bien los secuestradores pretendieron fugar cubriéndose a balazos, finalmente fueron detenidos ante la respuesta de los oficiales policiales. Se les incautaron dos armas: una pistola calibre 9 milímetros y un revólver calibre 32. Tienen 16 y 41 años y este último era de profesión stripper.
Los secuestros han comenzado a convertirse en hechos habituales en distintos puntos de la vecina orilla, al igual que viene pasando en otros países de la región, principalmente en Brasil. *
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