Mataron al padre de más de 100 puñaladas
La presunción que manejan los investigadores de la Comisaría 49, del barrio Saavedra, es que los tres protagonistas de esta historia participaron en forma voluntaria de un rito vinculado al satanismo, pero no está claro su sentido: los policías dicen que una de las chicas invocaba al demonio, pero también gritaba que el demonio había abandonado el cuerpo de su padre, de acuerdo a las crónicas de los medios argentinos.
Juan Carlos Vázquez, viudo, de 50 años, murió apuñalado el lunes en su casa de Saavedra. Trabajaba desde hacía 16 años como empleado en un negocio de venta de bulones ubicado a 20 cuadras de la casa. Sus hijas, Silvina de 21 años, y Gabriela de 29, fueron internadas en primer lugar en el Hospital Pirovano, y ayer a las 16 las trasladaron al hospital psiquiátrico Moyano.
Las dos imputadas del parricidio cursaban sus carreras en la Universidad de Buenos Aires: la menor en la Facultad de Ciencias Económicas y la mayor en la carrera de Diseño de Imagen y Sonido.
La hipótesis acerca de los hechos es que la menor de las chicas atacó primero al padre con un cuchillo de cocina y después también agredió a su hermana. En sus cuerpos se hallaron cortes misteriosos que parecen el inicio de un dibujo.
Allanan centro
En la pasada jornada la Policía allanó el Centro Alquímico Buenos Aires «Transmutar», ubicado sobre la avenida Córdoba 1590, donde las dos muchachas se habían anotado en un curso de esoterismo y alquimia. Ahora, la Justicia está investigando qué relación tiene ese lugar con el hecho.
Los investigadores llegaron hasta allí porque en la casa de los Vázquez –en Manuela Pedraza 5873– fueron hallados varios folletos con los cursos y conferencias que se dictan en el lugar. Sobre todo, llamó la atención una «guía de ritos alquímicos» que se encontró en la casa. Alguno de esos «ritos» tendría similitudes con lo que sucedió el día del crimen.
De acuerdo a la información manejada por los medios locales, y en base a fuentes de la fiscalía, «salvo el uso del cuchillo y el hecho sangriento, todo lo demás estaba en esa guía». En la planta alta de la casa, donde hay dos habitaciones y un baño, había velas blancas, iguales a las que se venden en el centro alquímico.
Rito satánico
El rito se llevó a cabo en el living comedor de la planta baja. Ahí, la mesa y las sillas estaban corridas hacia un costado. No había ninguna escenografía especial, salvo determinados detalles. Había copas que, según la Policía contenían «un líquido y hierbas que se venden en el centro alquímico». Se investiga si se trató de algún alucinógeno usado en el ritual.
Además, en la guía de alquimia había una serie de invocaciones y oraciones similares a las escuchadas por los vecinos.
El diario Clarín pudo comprobar que esa guía se encontraba en la vidriera del centro investigado, rodeada de péndulos y cruces. «Queremos saber si el asesinato fue inducido por terceras personas, ligadas a este centro», dijeron en la fiscalía.
La tragedia se desató el lunes al mediodía, pero había comenzado en la madrugada, con gritos desesperados, llantos y voces impostadas.
Uno de los vecinos que escuchó los cánticos es Jorge Scarcela, el dueño de la casa que los Vázquez alquilaban desde hacía tres años. Scarcela y su familia viven en el piso superior: «Al principio escuché rezos normales, algún Padrenuestro. Después fueron más intensos», empezó a contar.
«Ya cuando empecé a escuchar gritos y voces como distorsionadas, llamé a la Policía», contó. Cuando los agentes entraron a la casa, el ceremonial aún se desarrollaba. Los policías alcanzaron a ver un enorme charco de sangre y el cadáver desnudo de Vázquez. El cuerpo tenía más de un centenar de puñaladas y en el torso tenía un dibujo de un triángulo y un círculo enlazados.
Antropofagia
A su lado, también desnudas y bañadas en sangre, estaban sus hijas. Los policías aseguraron haber visto a las dos hermanas escupir pedazos de carne que le habrían arrancado a su padre a mordiscones.
«Se hizo un hisopado en la boca de las dos chicas y otros estudios para certificar si hubo antropofagia», concluyeron.
Cerca del cadáver de Vázquez había folletos y una Biblia ensangrentada con muchos versículos marcados. Estaban subrayados los salmos 119 al 122. Vázquez tenía la cara irreconocible; además de los tajos y puntazos que presentaba, le faltaban los ojos.
Según la Policía, la hermana más chica «gritaba impostando la voz, de aguda a grave, que el Diablo ya se había ido del cuerpo de su padre, pero había entrado en el de su hermana».
«Estaba fuera de sí, con los ojos desorbitados, gritando obscenidades e invocando al Demonio», relató el comisario Juan Carlos Hamerschmidt.
La hermana mayor tenía una actitud más pasiva: «Nos llamó la atención su grado de sometimiento», manifestó el Policía.
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