En la madrugada controlaron el motín liderado por "Rambo"
Tal como lo adelantó LA REPUBLICA en su pasada edición, «El Rambo» había logrado sorprender a dos guardias internos a quienes dominó mediante el uso de un arma de fuego y mantuvo de rehén en la zona de aislamiento donde se encontraba junto a dos de sus compinches.
De inmediato, el delincuente pidió que los restantes presos se solidarizaran con él para así tomar el resto del penal, no con la intención de intentar una fuga masiva, sino para controlar todo el establecimiento y forzar a acceder a una serie de peticiones a las autoridades.
En primer lugar, el preso no logró el apoyo del resto de la población carcelaria y se quedó junto a sus dos amigos con quienes continuó la resistencia. Usando el celular, «El Rambo» llamó a varios medios de prensa diciendo que había tomado un sector del penal y que lo único que solicitaba era la presencia de los jueces de sus causas.
Una vez dado el alerta, se reforzó la guardia exterior, cuya intervención no fue necesaria. Tampoco intervino la guardia interna armada. Cuando arribó el director de Cárceles, inspector De Avila, se iniciaron tratativas con los amotinados a quienes les explicaron lo inútil de su petitorio, ya que el Poder Judicial estaba en Feria y la mayoría de los jueces estaba fuera de la capital.
Luego de un largo parlamento, tras seis horas de consultas y paciente labor, viendo que no tenían otra salida, los amotinados, dialogaron brevemente y decidieron liberar ilesos a los policías, entregando el arma y también el celular.
Como parte del pacto logrado no se aplicó un castigo inmediato, sino que se decidió iniciar una investigación interna, al tiempo que los tres amotinados eran colocados en celdas separadas.
A las 3 de la madrugada, la situación había vuelto a la normalidad. *
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