Julio Punciolo presentó su caso en el Ministerio del Interior

Vecino de El Pinar denunció que fue secuestrado por la Seccional 27ª

Todo empezó a producirse como simples incidentes vecinales a partir del 2 de marzo.

Julio Punciolo, es el vecino que ha denunciado la irregular actitud de dos funcionarios policiales de la Seccional 27ª del mencionado balneario, los cuales han intervenido siempre en apoyo de una persona que causa disturbios, realiza gestos obscenos, profiere amenazas contra los vecinos, golpea a quien se le opone y dice que se siente protegido.

En su denuncia, a la cual accedió este medio, Punciolo sostuvo que «el 2 de marzo me dispongo a la quema de pinocha en la vereda de mi casa sin ningún riesgo. En dicha oportunidad fui amenazado de agresión física por Andrés Novas. El tiene en su contra denuncias que datan de muchos años por alterar el orden público con ofensas, amenazas y agresiones de todo tipo».

«A consecuencia –dice– llegó un patrullero de la Seccional 27ª con dos agentes traídos por el mismo Novas. Los policías, ante lo elemental del caso, le reprocharon su actitud, quedando Novas muy molesto. Después que los agentes se retiraron, volvió Novas a amenazarme, esta vez con un arma de fuego. Al día siguiente tuve un nuevo incidente con el mencionado vecino, quien al no encontrar eco en nosotros, dirigió sus ofensas a tres operarios de Antel».

«A las 18 y 30 de ese mismo día, dos agentes se presentaron para citarme a la comisaría a raíz de una denuncia presentada por mi vecino. Una vez en la comisaría recibí notorio maltrato verbal por el agente Julio Casavieja.

Por ese motivo, pedí para hablar con el subcomisario Del Río Perdomo a quien le expliqué todo lo acontecido con Novas: sus amenazas con armas de fuego, la intervención de él y su señora en situaciones tales como involucrar a los vecinos en enredos, hacer comentarios malintencionados e insultar a los gritos a los vecinos de toda la manzana. Además Novas se baja los pantalones ante las mujeres. En la manzana existen numerosas familias que fueron objeto de sus insultos y amenazas.

Incluso atropelló a dos niñas con su coche y le hizo dar una golpiza al vecino Eduardo Viera, de 78 años, sin que pase nada. Todos han formulado denuncia en la Seccional 27ª pero las mismas nunca tuvieron eco. Por ello es que el señor Novas se jacta de que está «protegido».

Detienen al denunciante

Julio Punciolo asegura que «el 13 de marzo regresé a las 14 y 30 a mi casa, viendo que se dirige hacia mí un coche policial, con el agente Pairó y un chofer en su interior. Venían a citarme por una nueva denuncia , esta vez por apedrear la casa de Novas, lo cual es incierto. Al llegar a la comisaría fui nuevamente destratado por el agente Julio Casavieja, al que le solicité mejores modales en varias oportunidades. Fui trasladado a una habitación junto con Novas, siendo víctima de burlas y comentarios».

«Negué todas las acusaciones, pidiendo hablar con el subcomisario Del Río, respondiéndome Casavieja que era él quien estaba a cargo de la comisaría. No pude hablar con el subcomisario y a las 18 horas llega otro agente, supuestamente hermano de Casavieja que me comunica, que quedo detenido e incomunicado por orden

de la doctora Rosario Sapelli. Me quitan mis pertenencias.

Pido aclaraciones y me dicen que seré pasado al juez. Me llevaron a un calabozo, donde media hora más tarde introducen a Novas. Alcides Casavieja da la orden de que me lleven al Hospital de la Costa para una revisación médica».

Punciolo agrega: «Me llevaron en un patrullero para ser atendido por una médica, quien verifica una presión muy alta. Le explico a la profesional el atropello de que estaba siendo objeto y que siento temor porque no me habían permitido comunicarme con nadie y que, por tanto, ningún familiar conocía mi situación ni mi paradero».

El denunciante relata que al salir del hospital lo subieron al patrullero una vez más y se dirigieron en dirección a la capital. «Allí recogen a otro funcionario y creo que cargan nafta en una estación. Muchas cosas pasaban por mi cabeza. Podría ser un desaparecido más».

Luego fue llevado a la seccional ubicada en el kilómetro 26,800 de Lomas de Solymar, en donde los derivaron, según sostiene, a un calabozo: «Me negaron cualquier explicación y me dijeron que estaba allí por orden de la jueza Rosario Sapelli, que yo estaba incomunicado y que me llevarían al Juzgado al otro día a las 14 horas.

«A las 9 y 20 del día siguiente (conste que fui detenido el día anterior a las 14 y 30 horas), el funcionario Julio Gaurín me comunica que quedo libre, luego de firmar un texto totalmente ilegible y me recuerdan que debía presentarme en la 27ª para retirar mis pertenencias.

Me dejaron en libertad, pero a tres kilómetros de mi casa y como no tenía ni documentos ni plata tuve que caminar todo ese trecho en un estado lamentable», cocluye la denuncia.

 

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