Un comisario de Canelones fue procesado por "cohecho calificado"
El juez Rolando Vomero dispuso ayer el procesamiento con prisión de un comisario de Canelones por el delito de «cohecho calificado», como derivación de las investigaciones que siguieron al caso de la abortera que causó la muerte a una joven madre argentina que vino a nuestro país a interrumpir su nuevo embarazo.
Como se recordará, este caso tuvo amplia resonancia desde comienzos del mes de noviembre, cuando se supo que la ciudadana argentina Silvia Liliana Funes Guzmán, quien figuraba como desaparecida desde el 8 de mayo pasado, en realidad había muerto desangrada mientras le practicaban un aborto.
Las investigaciones de este caso, calificadas por un juez como «uno de los mejores trabajos de coordinación entre la Justicia y la Policía», estuvieron a cargo del personal de Interpol, oficina donde el esposo de Silvia Funes formuló la denuncia de la desaparición de su esposa.
Entre el juez Vomero y los jefes de Interpol se formó una perfecta coordinación de tareas, participando en reuniones conjuntas para programar los nuevos pasos. LA REPUBLICA había dado la primera pista al entregar en Interpol una carta anónima recibida en las redacción donde se informaba sobre el trágico fin de la mujer argentina.
Fue una tarea paciente y de inteligencia policial, puesto que en los primeros operativos no se obtuvieron pruebas y todos los sospechosos recuperaron la libertad. Es así que la dueña de la clínica de abortos instalada en la Unión y sus principales colaboradores comenzaron a ser vigilados estrechamente. Incluso, el juez autorizó la intervención de los teléfonos de la clínica. Así se lograron datos vitales para la pesquisa y surgió la culpabilidad de la mujer abortera, un médico que la asesoraba, un policía y dos empleadas, una de ellas su propia nuera.
Pero ellos se dieron cuenta de que eran vigilados y trasladaron las intervenciones abortivas a una casa de Lagomar que contaba con mayor cobertura. En efecto, un comisario que trabajaba en Investigaciones de Ciudad de la Costa era el encargado de proteger esa clínica evitando procedimientos policiales en el lugar.
Pero también la gente de Interpol y la Justicia establecieron que la abortera continuaba con sus tareas ilegales en su propia casa. Fue entonces que el juez ordenó nuevamente sus detenciones en base a evidencias obtenidas.
Las mismas terminaron con el hallazgo del cuerpo de la infortunada Silvia Funes, lo que derivó en el procesamiento de todos los imputados, hecho informado ampliamente por LA REPUBLICA.
Pero el caso no terminó allí. El juez Vomero y las autoridades de Interpol siguieron trabajando en base a los datos aportados por la principal de la clínica, que hoy enfrenta un proceso penal por homicidio especialmente agravado. Entonces establecieron que un comisario que operaba como jefe de Investigaciones en toda la Ciudad de la Costa era el nexo importante que evitaba los allanamientos.
Desde ayer el comisario está en prisión imputado del cargo de «cohecho calificado». Pero seguramente no estará en la cárcel de Canelones. *
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