Balearon el comercio del letrista de Araca la Cana
Desconcierto. Esa era la sensación que había ganado ayer de tarde al reconocido murguista y sus allegados, entre ellos su esposa y su cuñada. Según lo señaló a LA REPUBLICA, el ataque a balazos podría haber tenido otras consecuencias que un vidrio del comercio «pulverizado», si hubiera ocurrido 15 minutos antes.
El se encontraba en la casa ubicada arriba del negocio, preparando el almuerzo. Dies minutos antes de que pasara todo, su mujer y la hermana de ésta cerraron el local para, justamente, subir a comer. Mientras esto pasaba «sentí como una detonación, pero no le dimos importancia, porque sobre Uruguayana hay ruidos de manera constante».
Pero apenas unos segundos después ese ruido se convertiría en un hecho preocupante. Al lado del comercio del murguero –llamado Araca Ropería–funciona una peluquería. Sus vecinos comerciantes fueron quienes salieron a la calle conmovidos por el ruido, y avisaron lo que había pasado. Esta gente fue la que aportó el dato más concreto, aunque casi sin valor para la Policía.
Un balazo
Cuando Silva bajó se encontró con que la puerta del local se encontraba completamente astillada, apunto de derrumbarse, lo que finalmente pasó. Estaba compuesta por un vidrio de 10 milímetros de espesor. Los «testigos» del hecho explicaron que, tras la detonación escuchada, salieron a la puerta. Además de percibir un fuerte olor a pólvora, obervaron que un auto blanco se retiraba del lugar, como si estuviera fugando.
El balazo había dejado su marca a unos 50 centímetros del piso, con un diámetro aproximado de un centímetro. No hubo «reinvindicaciones», ni mensajes posteriores que pudieran interpretar la situación. Lo que sí quedó claro fue que no se trató de un intento de rapiña, tal como todos en el lugar coincidieron.
La bala no pudo ser encontrada, pero según fuentes policiales consultadas por este medio, pertenecería a arma de alto calibre, posiblemente un revólver 38.
Esto teniendo en cuenta el agujero que marcó en el grueso vidrio, y por el fuerte olor a pólvora que se pudo percibir en el lugar instantes después del ataque.
Móviles
Tras el balazo se dio cuenta a la Policía, concurriendo en primer lugar personal del Cuerpo de Radio Patrulla, y posteriormente de la Seccional 7ª de la Dirección de Seguridad. Agentes de esta dependencia recabaron testimonios de vecinos, quienes afirmaron haber sentido «un estruendo brutal».
Sólo quienes estaban en la peluquería pudieron aportar que habían visto un auto blanco, pero sin especificar el número de matrícula u otras referencias que le permitiera a los actuantes iniciar un procedimiento inmediato. A la hora de arriesgar un porqué, Silva no encontró otra «explicación» que vincular el hecho a su actividad murguista, y al contenido de las letras, que tienen en la clase política su fuente de alimentación.
El letrista de Araca la Cana no ocultó su preocupación ante el hecho, al decir que radicaría la denuncia formal y escrita ante la comisaría porque «este tipo de cosas no se sabe de dónde vienen y cómo siguen». Finalmente, preguntó: «¿Atentado o qué?».
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