Mató a su hija destrozándole la cabeza
Una mujer mayor de edad, boliviana de nacimiento y nacionalizada uruguaya, mató ayer a su hija de seis años destrozándole el cráneo. El crimen ocurrió poco antes del mediodía de la víspera en una modesta vivienda del barrio Jardín los 33 de la capital departamental.
Aproximadamente a las 11 de la mañana algunos vecinos alertaron a la Policía sobre un hecho de violencia que se estaría produciendo contra una menor en la citada finca.
Policías de la Seccional 1ª y de la Dirección de Investigaciones concurrieron rápidamente al lugar para encontrarse con un horrendo cuadro: la niña yacía tirada en el piso con su cabeza totalmente destrozada.
De las indagatorias ordenadas por el juez de 2º Turno, Daniel Tapié, surgió la presunta responsabilidad de la madre, de iniciales AEMR de 47 años y profesión feriante, quien fue detenida inmediatamente e indagada durante toda la tarde pasada.
Esta mañana deberá volver ante el juez Tapié, quien antes de decretar su procesamiento recibirá una serie de pericias médicas para determinar el estado sicológico de la mujer. «En 29 años de profesión, nunca vi nada igual», dijo anoche a LA REPUBLICA el director de Investigaciones, comisario Sulangel Carrasco, quien aclaró el caso en pocas horas.
Algunos policías que concurrieron a la casa se quebraron y lloraron al ver la escena que resultó fuerte, incluso para el juez Tapié y los forenses. Fuentes policiales relataron que la niña fue golpeada reiteradamente contra el piso y «tenía el horror reflejado en la cara». La Policía encontró una carta con tres enunciados: uno referido al trabajo, otro al poder de los hombres y el otro al amor por los niños. Todos tenían su firma y podría ser una prueba determinante para establecer la salud mental de la mujer quien ha presentado desequilibrios en el transcurso de los últimos años.
«No podía dormir», expresó ante sus interrogadores, que intentaban establecer el motivo del asesinato. En algún momento evaluaron la posibilidad de alguna vinculación con alguna clase de secta, circunstancia descartada. La mujer, que tiene otros tres hijos de 20, 21 y 22 años, forma parte de una familia de trabajadores. Precisamente, el marido no estaba en la casa cuando ocurrió el infanticidio.
Uno de los investigadores dijo a LA REPUBLICA que «reiteradamente la mujer mencionó su preocupación por problemas económicos y el mundo que le tocaría vivir a su hija en el futuro». *
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