Una de "vaqueros" en la zona de Casavalle
Los funcionarios del Departamento II de la DNII habían recibido buena información sobre una maniobra de ingreso ilegal de mercadería desde Brasil, a través de la frontera con el departamento de Cerro Largo. Los datos eran tan precisos que incluían las marcas y los modelos de los autos abocados a tal fin. Sin embargo en tierras arachanas la situación pasó inadvertida para las autoridades locales.
La información recabada por LA REPUBLICA establece que a las 15 y 30 del sábado pasado llegarían a la intersección de Teniente Galeano y Mendoza (a pocas cuadras de Unidad Casavalle) tres autos: un Renault 19 bordó, un Daewoo gris y un Nissan rojo. Pocos minutos después de la hora indicada, efectivamente, los equipos que se encontraban apostados en la zona observaron el arribo del primer rodado sospechoso.
El Renault bordó estacionó frente a una finca de la calle Mendoza y su único ocupante bajó rápidamente y se introdujo en la que después se confirmaría era su vivienda. Instantes después, cuando los funcionarios habían comenzado a movilizarse en los vehículos hacia la finca, entró en escena el Daewoo gris. Sin embargo, su solitario conductor habría advertido el despliegue, por lo que aminoró la marcha tratando de hacerse el desentendido.
Comienza la acción
Pero los efectivos actuantes cambiaron de rumbo y por unos momentos dejaron de lado el procedimiento en la finca, dedicándose a seguir al tripulante del Daewoo, al que lograron encerrar a unos 80 metros del lugar. Un auto del Departamento II se le cruzó por delante, a la vez que una camioneta de la misma unidad hizo lo propio por detrás; todo hacía suponer que la suerte del desconocido había terminado.
Sin embargo, la acción estaba por comenzar. En una maniobra inesperada y sumamente arriesgada, el acorralado individuo puso la marcha atrás de su vehículo, en el cual salió «arando» hasta darse de lleno contra la camioneta oficial, provocándole daños en la caja. Al mismo tiempo, mientras maniobraba el volante con una mano, sacó la otra por la ventanilla y les mostró a los policías que tenía un arma de fuego y estaba dispuesto a usarla con tal de no ser aprehendido.
Demostrando su destreza en estos menesteres, en rápidas y cortas volanteadas, quien ya había perdido la calidad de sospechoso logró reanudar la marcha y darse a la fuga, pasando entre la propia camioneta de Inteligencia y el frente de una finca. Los actuantes intentaron una reacción y accionaron sus armas en tres oportunidades, buscando impactar los neumáticos del auto del prófugo.
El objetivo fue logrado, pero el contrabandista no estaba dispuesto a entregarse. Las fuentes policiales explicaron que el vehículo, a pesar de tener las ruedas dañadas por los proyectiles, consiguió llegar hasta Teniente Galeano y por ésta se dirigió hacia la zona de Casavalle. Circulaba a gran velocidad dejando tras de sí una densa columna de tierra, lo cual entorpeció el accionar de «la ley». Posteriormente los hombres de Inteligencia vieron al rodado cuando tomó por San Martín en dirección al sur.
Arroja mercadería
Cuando los funcionarios tomaron por esta arteria se toparon con un caso generalizado, ya que el contrabandista, conociendo el efecto que provocaría, se dedicó a tirar por las ventanillas de su auto parte de los productos que transportaba. La gente de la zona, que ya estaba al tanto de la espectacular persecución, se lanzó al medio de San Martín para recoger las cosas que el «Papá Noel» motorizado les iba dejando a su paso.
Una fuente dijo que esto determinó que los vehículos policiales debieran aminorar drásticamente su marcha, para evitar embestir a las personas, que a pesar del peligro existente preferían juntar mercadería para evitar que otros les ganaran de mano. Y esto en definitiva hizo que el osado individuo se perdiera de vista entre los laberintos existentes en la citada zona, luego de tomar por una calle a la derecha.
Tras una recorrida sin hallar al prófugo, los funcionarios desandaron el camino y regresaron a la casa de la calle Mendoza, en la que indagaron al hombre y a su esposa. El primero reconoció que recién había llegado en el auto bordó (que en su interior no tenía mercadería irregular), mientras que la mujer permitió que el domicilio fuera inspeccionado. Esta acción permitió hallar en el fondo de una casa vecina tres bolsas llenas de medias can can de origen brasileño.
La dueña de la casa revisada dijo que las había comprado en comercios capitalinos, pero que al no tener boletas se asustó cuando vio a los policías. Entonces las tiró. El matrimonio pasó a la órbita judicial, la cual no le deparó consecuencias procesales.
Aparece el auto
En el transcurso de este agitado y complejo procedimiento, los funcionarios de Inteligencia recibieron una comunicación de la Seccional 17ª, dando cuenta de que había aparecido en el cruce de Bertoni y Amargos (pleno corazón del barrio Casavalle) el Daewoo gris con sus ruedas reventadas y una importante cantidad de productos en su interior.
De su ocupante no había ni rastros. Incautada la mercadería y una vez contabilizada, se estableció que el hombre había pasado desde Brasil por Cerro Largo cinco mil discos compactos de música pirateada pertenecientes a diversos autores y de origen paraguayo; 72 cartones de cigarrillos de distintas marcas brasileñas; 100 joystick para Play Station y ropas varias tales como bermudas y conjuntos de ropa interior femenina.
Mientras se intenta identificar y atrapar al prófugo, los funcionarios de Inteligencia procuran también establecer qué fue lo que pasó con el tercer vehículo (el Nissan rojo) que debía llegar sobre las 15.30 del sábado y que, a diferencia de los otros dos, no fue visto en escena. *
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