Vivir con miedo
Eriberto Daniel Cabrera (41), su esposa, Yamila López y sus hijos, vecinos del Cerro, viven con temor y no creen ni en la Policía ni en la Justicia. Su esposa llegó a LA REPUBLICA para informar sobre una «pequeña», pero difícil historia de barrio. Comenzó el 11 de noviembre del año pasado, en Camino Cibils y San Fuentes, donde Cabrera fue atacado por un vecino. Hasta ese momento, él creía que las cosas se podían arreglar hablando.
Resulta que el agresor, que tiene un puesto en la zona, cuando toma unas copas de más se transforma y se torna violento, según explicaron. Ese día, estando borracho, golpeó a su hijo en la cabeza con un revólver y contra la opinión de su familia, que quería hacer la denuncia, Daniel prefirió ir a hablar con el vecino.
El hombre, que seguía ebrio, salió a recibirlo con un palo, acompañado de su mujer y dos amigos, todos armados con garrotes, quienes atacaron a Daniel Cabrera hasta lesionarlo gravemente.
El hombre estuvo varios días internado y tuvieron que darle siete puntos por una enorme herida en la cabeza. Mientras los familiares de la víctima procuraban curarlo de sus heridas, para lo que lo trasladaron al Centro Coordinado del Cerro, otros avisaron a la Policía.
Dice la esposa del herido que el agresor fue detenido y nadie sabe si fue o no llevado ante el juez. Lo que saben es que al otro día estaba libre en la puerta de su casa, atendiendo su negocio. Esta situación determinó cierta tensión entre las dos familias, ya que para evitar que ocurriera algún hecho de violencia, Daniel Cabrera había recomendado a sus hijos que no pasaran por el frente de la casa del agresor, ubicada en la esquina.
Mientras tanto, Daniel tuvo que acudir al médico forense por sus propios medios, quien le otorgó un certificado por las lesiones. Hace pocos días, el primero de diciembre, el agresor le cortó el paso a una de las hijas de Daniel, que tiene 15 años, y tras tomarla del brazo en forma violenta la amenazó de muerte diciéndole que le iba a pasar lo mismo que al padre.
«Frente a esta impunidad de un agresor violento –dice la señora López– formulamos la denuncia en el Juzgado respectivo y ante el Ministerio del Interior, buscando una solución antes de que pase una tragedia. La Seccional 24ª no interviene y el hombre parece que puede hacer cualquier cosa. Hay que actuar ya, todo tiene un límite». *
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