La electrónica sustituirá a las balas

Dentro de veinte años los ladrones ya no irán a cazar billeteras sino «identidades electrónicas», los traficantes producirán droga en las esquinas, los criminales de más de 50 años se multiplicarán y la Policía contará con radares que detectarán olores.

Según el gobierno del premier británico Tony Blair, es éste el futuro que espera al mundo occidental. La hipótesis, perfilada en un informe del Ministerio de Industria, trata de anticipar las tendencias de la delincuencia del siglo XXI.

Por una parte el estudio llega a las fronteras de la ciencia-ficción, pero sus autores están convencidos de lo contrario, hasta el punto de que lo titularon «Apenas detrás de la esquina».

El botín más apetitoso será la identidad electrónica de sus víctimas: las computadoras, las TV digitales o los automóviles serán inutilizables sin la huella digital, la estructura de la retina, el código secreto o el «chip» que reconoce la voz de los legítimos propietarios.

Hollywood ya imaginó el mundo del crimen del futuro con las películas «Gattaca» y «The Matrix», y los autores del informe consideran que una vez más el mundo del celuloide anticipó los tiempos.

En «Gattaca» un aspirante a astronauta adquiere la identidad de un atleta paralizado, en «The Matrix» un pirata informático transcurre horas violando archivos personales.

«La identidad será utilizada cada vez más para acceder a lugares, a bienes y servicios», dice el estudio, y por lo tanto será un botín al que apuntarán muchos delincuentes. Los criminales del ciberespacio tratarán de acceder a los bancos de datos que custodian las «identidades electrónicas» de sus víctimas, dice el reporte británico.

Al mismo tiempo el terror de los robos de identidad llevará a la realización de carnets de reconocimiento cada vez más sofisticados. Como los de tipo biométrico, que funcionan solamente si están enlazados con un sistema de reconocimiento basado en el cuerpo humano (la huella digital o la retina).

En la aldea global del delito, agrega el informe, los traficantes de drogas podrán fabricar su mercadería en los lugares de venta gracias a aparatos microscópicos fruto de la nanotecnología. Y aumentarán los ladrones de más de 50 años porque los músculos dejarán de ser importantes para el oficio y los ancianos tendrán más tiempo a su disposición para navegar por la red telemática. Pero también la Policía estará mejor equipada, los agentes estarán dotados con telecámaras químicas en grado de analizar en tiempo real la sangre de un criminal o de encontrar a un delincuente simplemente siguiendo las huellas del olor de su cuerpo, se esperanzan los investigadores británicos.

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