Dos delincuentes fueron abatidos tras feroz tiroteo con la Policía en Nuevo París
El procedimiento, considerado exitoso por el jefe de Policía de Montevideo, inspector principal Nelsi Bobadilla, se produjo minutos antes de las 17 en la calle Islas Canarias, casi Eugenio Garzón (zona de Nuevo París norte), cuando a dos cuadras de allí cientos de escolares se diseminaban por las calles al término de sus clases vespertinas.
El propio jefe de Policía se encargó de destacar que «nuevamente fueron los ciudadanos honestos que llamaron a la Jefatura dando cuenta que una camioneta estaba estacionada en la calle Islas Canarias, con dos hombres en su interior. Los vecinos aportaron la matrícula y se estableció que el vehículo era robado. Y eso fue el comienzo de un operativo que permitió eliminar a un grupo peligroso para la sociedad».
Fue entonces que se despachó al lugar a un grupo de la Brigada de Asaltos, dirigido por el subcomisario Enrique Mariño, que al llegar divisó la camioneta mencionada aún estacionada, con los dos individuos en el interior.
Los hombres de la Brigada estacionaron discretamente unos 50 metros detrás, al tiempo que avisaban a los vehículos de Radio Patrulla que se abstuvieran de intervenir. En todo caso, que aguarden en silencio a dos o tres cuadras, expectantes. Los hombres seguían estacionados y era evidente que esperaban algo.
No pasaron tres minutos cuando se aproximó al lugar una camioneta doble cabina, color gris claro, con otros dos hombres a bordo. Estos subieron a la acera dando marcha atrás y se detuvieron.
Empieza el tiroteo
Fue entonces que los cuatro efectivos de la Brigada de Asaltos se aproximaron para darles la voz de alto. Los delincuentes los reconocieron en el acto y desde el interior de la Fiorino y la doble cabina les dispararon con fuego cruzado una andanada de balas provenientes de armas automáticas.
Los agentes repelieron la agresión y allí mismo dos de ellos cayeron heridos. Se trata de los funcionarios Ricardo Núñez, quien recibió un balazo en un hombro y César Figueredo, quien recibió un impacto en el rostro. Los otros dos policías continuaron batiéndose a tiros con los delincuentes.
Uno de ellos utilizaba una metralleta Astra de procedencia argentina con dos cargadores atados para sustituirlos en forma rápida: cada cargador tiene 32 proyectiles. Otro delincuente tenía una escopeta calibre 12, de alto poder destructivo, y los otros dos poderosas armas cortas. Una de ellos, un revólver Magnum 357.
Hieren a un niño
La calle Islas Canarias se convirtió en un infierno y en tales circunstancias un niño de cinco años que jugaba con su bicicleta en el jardín de su casa recibió un impacto en su pierna. El menor entró corriendo y fue asistido por un policía de Tránsito, que en esos momentos llegaba para colaborar.
Se lo entregó al abuelo y éste, desencajado por la rebeldía que lo consumía, intentó quitarle el arma al policía para salir al exterior a atacar al delincuente que había herido a su nieto. «Si usted no lo mata, lo haré yo…», exclamaba el abuelo, totalmente descontrolado por la furia. Por fortuna, llegaron otros policías y, tras calmar al hombre, trasladaron al niño a una mutualista, donde quedó internado.
Los dos policías baleados en un primer momento fueron llevados al sanatorio de Casa de Galicia, y posteriormente fueron derivados al Hospital Uruguay Genta (ex policial). Ambos se encuentran fuera de peligro.
Dos muertos
Entretanto, los delincuentes habían descendido y se enfrentaban con otros policías, que habían llegado en apoyo del personal de la Brigada de Asaltos. Un delincuente, posteriormente identificado como Ruben Sánchez Soria, de unos 30 años, fue perseguido hasta Garzón luego de ser herido en el tiroteo.
Continuó corriendo por Garzón al norte, mientras se daba vuelta disparando sus armas cortas, llevando además una bolsa con dos escopetas y varios proyectiles. En el curso del intercambio de disparos, un balazo disparado por uno de los agentes de Investigaciones le entró por el cuello y Sánchez Soria cayó para siempre sobre la avenida.
Entre tanto, los vecinos habían desaparecido de todo lugar visible.
Las madres se habían retirado momentos antes con sus hijos a la salida de la escuela y las que no tuvieron tiempo de llegar a sus hogares, se refugiaron en comercios, o incluso volvieron al centro educativo espantadas por el fuego cruzado.
Otro de los delincuentes, identificado luego como Luis Rudemar Carbajal Monroy, alias «El Pájaro», de 49 años, un peligroso pistolero que estaba requerido por la Policía desde el 8 de setiembre de 1998, cuando participó en el sangriento asalto contra la agencia del BPS del Parque Posadas, oportunidad en que los delincuentes entraron disparando a mansalva con sus armas de fuego.
Este individuo resultó herido de dos balazos en el pecho y fue trasladado al sanatorio de Casa de Galicia, donde falleció a poco de registrarse su ingreso. Un tercer delincuente que resultó herido y fue internado en el Hospital Maciel fue identificado como Wilde Almada Yorda, de 30 años.
El restante fue detenido por un funcionario de Tránsito que se acercó a colaborar con el procedimiento. El uniformado lo vio cuando pretendía alejarse en forma disimulada tras dejar un bolso con armas detrás de un muro.
Entre ellas había una metralleta Pam (calibre 9 milímetros) de procedencia inglesa.
Este último, cuyo nombre no fue dado a conocer, fue llevado a las oficinas de la Brigada de Asaltos, en la Dirección de Investigaciones, con el objetivo de ser interrogado y así establecer los objetivos de la banda y sus planes inmediatos luego de la reunión en la calle Islas Canarias.
Una vez culminado el procedimiento y restablecida «la calma» en la zona, el lugar de la balacera fue acordonado por las autoridades, encabezadas por el jefe de Policía inspector principal Nelsi Bobadilla. Lo secundaban el flamante coordinador inspector García, el director de Investigaciones, inspector Eduardo Olivera Montes, quien llegó acompañado también por su flamante subdirector, inspector mayor Miguel Goró. Se encontraba también el recientemente designado jefe de Radio Patrulla, inspector Herode Ruiz.
Los responsables directos del operativo eran, por su orden, el comisario Eduardo Vica, jefe de Hurtos y Rapiñas y el jefe de la Brigada de Asaltos, subcomisario Enrique Mariño.
Instantes más tarde llegó al lugar el juez en lo Penal de 8º Turno, Pablo Eguren Casal, en compañía de la fiscal de 1er Turno María del Huerto Martínez, la escribana Machín como actuaria y el forense Hugo Rodríguez.
De los interrogatorios a que fue sometido el único delincuente capturado ileso en las inmediaciones, trascendió que el grupo que integraba pertenecía a una poderosa banda de delincuentes.
Uno de ellos había participado del feroz asalto consumado en setiembre de 1998 contra la sede del BPS del Parque Posadas.
Asimismo, entre los planes de este grupo delictivo, que pudo ser desmantelado por la Policía merced a un aviso de los vecinos de la zona, estaría un asalto contra un blindado que darían esa misma tarde en la zona de Sayago.
Compartí tu opinión con toda la comunidad