Violó a su hijastra y le destrozó los genitales
Anoche el individuo, un soldado del Batallón de Infantería N° 12 de Rocha, continuaba declarando en el Juzgado Penal de esta capital departamental, mientras la madre de la niña que acompaña a la menor en su internación, sería citada en las próximas horas.
El horrible hecho ocurrió el miércoles, horas después del mediodía. El individuo de 21 años, que convivía con la madre de la niña desde hace tres meses, retiró a la víctima de la guardería y la llevó a la casa quedándose los dos solos. Al llegar la madre, una joven de 20 años, el hombre comunicó que la niña se quejaba de dolores estomacales pero, poco después, la mujer comprobó que la pequeña orinaba sangre.
En esas circunstancias el individuo confesó que le había introducido un dedo en la vagina lo que motivó la reprobación de la madre, pero la comparecencia al médico se registró recién horas después al comprobar que el sangrado vaginal de la pequeña no cesaba. Vista por médico de guardia en el hospital local se dispuso el traslado a la Cooperativa Médica de Rocha donde la menor fue anestesiada para una segunda revisación y posteriores curaciones siendo derivada a Montevideo debido a los desgarros que presentaba.
En todo ese proceso, la madre y su compañero permanecieron juntos en las atenciones médicas y aportando contradictorias versiones a los médicos tratantes. Recién ante la presencia policial, la mujer reconoció que estaba en conocimiento de la situación pero –por temor– no la había hecho pública. El soldado, en primera instancia declaró con evasivas hasta que finalmente reconoció su culpa. Igualmente, en las distintas comparecencias al Juzgado hasta ayer a última hora, sus declaraciones no presentaban una coherencia entre ellas, aportando datos confusos y contradictorios sobre los pormenores del caso, aunque el grado de culpabilidad y responsabilidad en el tema era incuestionable.
Testimonios familiares
También ayer compareció ante la sede judicial un tío de la pequeña violada a quien se lo consultaría sobre el trato que la pareja le dispensaba a la niña. Visiblemente dolido y mostrando el dolor y la rabia contenida señaló que los cuidados no eran los mejores y que en reiteradas oportunidades el hombre castigó a la menor en su presencia.
«La niña quedaba sola muchas veces»–comentó–, lo que le generaba molestias pero «no soy quien para decirle a la madre cómo debe cuidar a una hija». Sin importarle el grado de parentesco que lo une con la progenitora de la víctima (son primos hermanos) el hombre señaló que su único deseo es que se haga justicia.
Esta dramática situación se dio cuando técnicos de organismos internacionales desarrollaban desde ese día en Rocha un ciclo de jornadas sobre violencia doméstica. El encuentro era para hacer especial hincapié en los castigos físicos y psicológicos a los que estaban expuestos niños y adolescentes. El tema de la violencia sexual fue abordado como uno de los elementos prioritarios aportándose cifras de cómo está Uruguay en este tema, y la frecuencia con que estos casos se exponen a la opinión pública. Paralelamente, y como un hecho paradojal, las jornadas buscaban mejorar los niveles de información y agilizar los canales de denuncia y cuando estos estaban comenzando la pequeña de sólo tres años era sometida por su padrastro conmocionando a toda la comunidad rochense. *
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