Denuncian golpiza en una comisaría
Los hechos sucedieron en los últimos minutos del pasado lunes 12 de noviembre en jurisdicción de la Seccional 16ª, cuyo personal investigaba un arrebato ocurrido en la zona. En ese marco una camioneta llegó a un salón de videojuegos y futbolito, donde se encontraba un grupo de jóvenes del barrio, mayores y menores.
El local se encuentra emplazado en las inmediaciones de la casa del denunciante, sita en Copérnico y Florencia. Los funcionarios policiales solicitaron a los que estaban en el interior del lugar que salieran, y una vez acatada esta orden fueron registrados y esposados los dos mayores, uno de ellos Horacio Gastón Ortiz Correa, oriental, casado de 22 años.
Un total de cuatro personas fueron sacadas del lugar y un quinto menor que caminaba cerca del salón al lado de una joven embarazada, también fue subido a la camioneta y, junto a los otros, trasladado a la dependencia. Este operativo fue advertido por vecinos, que alertaron a los respectivos familiares.
Denuncia I
La hermana de Ortiz recibió sobre las 23 y 30 horas de ese día un llamado de su suegra, según consta en la denuncia que ella presentó ante la Inspección de 2ª Zona (a cargo de la comisaría), que le avisaba de la detención.
«Por eso llamé por teléfono a la Seccional 16ª, indicándome que no me daban información por ese medio, que debía concurrir personalmente, lo que hice de inmediato. Una vez allí le pido a la persona de la oficina hablar con el encargado, indicándoseme que aguardara ya que el mismo estaba ocupado», relató la joven Sheila Ortiz Correa.
Mientras aguardaba su turno vio que los menores que habían sido detenidos con su hermano quedaban en libertad, y uno de ellos le hace saber que Horacio le pedía «llamar a un abogado ya que le estaban pegando». Entonces reiteró el pedido de entrevista, pero se le señaló que el oficial a cargo de la dependencia estaba hablando con el juez. A los pocos minutos fue recibida:
«Me atiende quien dijo ser el segundo al mando, el que no me dio su nombre, pero estaba uniformado, haciéndome pasar a un despacho. Le consulto entonces las razones de la detención de mi hermano y por qué le estarían pegando. El me responde que allí no se le pega a nadie y que mi hermano había sido conducido en averiguaciones, porque en esa zona había ocurrido un arrebato, y que luego de esto, si no tenía participación, sería liberado».
Sobre la 1 y 30 su hermano fue soltado y cuando se acerca a ver cómo estaba, él le confirma que le habían pegado en las costillas. Se dirigió a plantearle la situación al segundo, pero «ante su pasividad le indico que haría las denuncias del caso y me retiro de la seccional».
Denuncia II
Un día después que su hermana, y a dos del hecho, el joven que afirma haber sido castigado también se presentó en la Inspección de 2ª Zona para radicar su propia denuncia.
Esta agrega detalles descriptivos de la agresión, más allá del relato de la detención, que es coincidente con el aportado por su familiar. «Ya dentro del local y ante de las rejas nos colocan contra una pared, estando todavía yo esposado», y allí se habría producido la agresión, según sostiene: «Un policía de los que nos condujeron me agredió a puntapiés en el tórax (zona costal izquierda). Luego nos sacan las esposas». Posteriormente, a los 20 minutos, el joven –que tiene una empresa unipersonal de colocación de membranas asfálticas– indicó que fue sometido a reconocimiento por parte de la víctima del arrebato a través de un vidrio espejado. Esta intervención fue en definitiva la que lo desvinculó del hecho, ya que minutos después le eran devueltas sus pertenencias y recuperaba la libertad.
El jefe de la Inspección de Zona, comisario inspector Carlos Bobadilla, le preguntó al joven cuando hizo la denuncia si había resultado lesionado y recibido asistencia, obteniendo la siguiente respuesta: «No recibí asistencia médica alguna hasta el momento, sintiendo un gran dolor que me impidió ayer concurrir al trabajo, pero aclaro que no tengo hematomas en la zona, ni lesiones visibles».
También se lo interrogó sobre si podría reconocer al policía agresor, diciendo que «no, ya que estábamos de espalda y con la cabeza hacia abajo (…) ignorando además el porqué de la agresión, significando que nunca tuve problemas con la Justicia, no teniendo antecedentes a este respecto».
Indignación
La hermana del agredido, al ser consultada por LA REPUBLICA, marcó una clara diferencia con lo que le tocó vivir a ella y a su hermano en la comisaría, con la atención brindada en la Inspección de Zona, donde le dijeron que harían una investigación interna.
Dijo que el caso se encuentra en la órbita del juez penal de 19º Turno y que espera que esto se aclare para que el causante sea individualizado. Expresó su asombro por el hecho de que una persona sea detenida, esposada y puesta a reconocimiento «sin ningún elemento que lo sustente». Su hermano es un joven de 22 años que tiene una pequeña hija y la empresa unipersonal, con la cual mantiene a su familia. *
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