No se comprobó su participación en el golpe del aeropuerto

"El Cotorra Loca" estuvo en Rivera con fuerte custodia

MARTIN CORREA, RIVERA

 

El delincuente, indagado por el sangriento copamiento del aeropuerto de Rivera, ocurrido el 17 de agosto de 1999, negó en todo momento tener relación con el episodio. En aquella trágica jornada una banda quiso asaltar un camión de remesa que llevaba a la terminal aérea una importante suma desde un banco local con destino a la sucursal en Montevideo.

Sobre las 17 horas, esposado de pies y manos, fue retirado del juzgado bajo fuertes medidas de seguridad, y trasladado a la Seccional 1ª. Desde allí partió minutos después hacia la prisión de máxima seguridad emplazada en el departamento de San José.

Por su parte, la abogada Carolina Bautel, defensora del policía Fredy Piastre, procesado por aquellos hechos, sostuvo que las instancias judiciales llevadas a cabo fueron un paso muy importante para esclarecer lo ocurrido aquel día. En este sentido confirmó que Guillén negó su implicancia, resultando favorecido en los reconocimientos, ya que los transportistas de valores no lo reconocieron.

Con relación a su defendido aseguró que «estamos seguros de su inocencia y así habremos de probarlo. En los próximos día revelaremos las pruebas que tenemos a nuestro alcance».

Violento historial

«El Cotorra Loca» es un delincuente reconocido por su historial de violencia y sus continuas fugas, ganando a punta de su revólver el primer puesto entre los «pesados» lo que le ha permitido contar con un nutrido grupo de seguidores, que en libertad, son sus compinches de correrías y en la cárcel, son sus guardaespaldas.

Posee la aureola de «gran delincuente» y llevó a cabo golpes espectaculares en la famosa «súper banda» durante los años 1996-97 y su traslado a Rivera fue precisamente por haberse mencionado que había participado del asalto al aeropuerto. Pero de esa instancia judicial salió idemne y regresó a Montevideo acompañado de los doce policías que lo acompañaron para custodiarlo. Existe el temor de que lo maten porque sabe mucho o que intenten rescatarlo, también por lo que sabe.

Tras ser capturado en el año 99, saltó a la opinión pública al protagonizar una fuga cinematográfica de la Cárcel Central, reconocido «búnker» de donde no se fuga nadie, a no ser pagando muchos dólares por su libertad.

«El Cotorra Loca» que se llama Julio Guillén Bustamante, se fugó el 20 de diciembre de 1999 de la Cárcel Central, acompañado por su ladero Jorge Martínez Olivera. Ambos se ocultaron en un baño y pudieron llegar a una dependencia interna donde se guardan uniformes policiales. Allí se vistieron con los uniformes de policías con el grado de sargento y tras deambular por los pasillos ganaron la calle.

Sin embargo, entre esa fecha y el 7 de febrero, el delincuente organizó su banda y cometió más de veinte asaltos golpeando fundamentalmente objetivos elegidos en las zonas rurales de Montevideo y Canelones.

Al otro día de la fuga, protagonizaron un par de asaltos espectaculares en la zona de Colón, al intentar asaltar una remesa de Manzanares. En esa oportunidad los delincuentes se tirotearon con tres policías, dos de los cuales cayeron gravemente heridos.

Al día siguiente asaltó una colchonería de Camino Mendoza, demostrando que estaba desesperado por dinero.

Cuando fugaba hacia el centro, los delincuentes pasaron por delante de la Seccional 17ª y no pudiendo evitar la tentación. Fue entonces que mientras el conductor aceleraba, los otros tres delincuentes sacaban sus armas por las ventanillas y tiroteaban la sede policial.

A comienzos de febrero fue a ajustar cuentas con un comerciante de El Pinar quien había instalado un bar con los 20.000 dólares que le había entregado Guillén.

Como el hombre se hacía el distraído y no parecía querer pagar su deuda, «El Cotorra» entró a los balazos al boliche utilizando una metralleta. Pero la misma se trabó y el otro individuo tuvo tiempo de empuñar una pistola de calibre 9 mm. y dispararle un tiro que lo hirió en el abdomen.

El delincuente herido tuvo que ser internado al día siguiente en el Hospital Pasteur y desde ese momento pasó dos largos meses en tratamientos e intervenciones para dominar una infección que casi se transforma en una peritonitis. Finalmente se recuperó y fue llevado a Rivera, donde pasó el examen. *

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