Madre de joven golpeado en el Comcar reclama seguridad
La señora explicó a LA REPUBLICA que una semana después de que el ministro del Interior, Guillermo Stirling, aseguró en varios medios de prensa que se le otorgarían todas las garantías para una investigación seria del caso, «solamente hemos recibido evasivas y los propios policías denunciados se han burlado de nosotros».
El joven Carlos Gabriel Pilar Ituarte, de 18 años, había sido agredido en marzo del año pasado por varios coraceros y granaderos en la puerta del baile del Club Defensa Agraria, en el Paso de la Arena. Según publicó este matutino el viernes pasado, el joven fue nuevamente agredido a principios de este mes en el Complejo Carcelario Santiago Vázquez, por dos policías, uno de ellos el mismo que lo había agredido en 1999.
El joven había concurrido a visitar un hermano preso, y aseguró que los agresores le dijeron que si hacía la denuncia al hermano «le podía pasar cualquier cosa».
«Después que el caso se divulgó en LA REPUBLICA, el ministro Stirling dijo en varios medios de prensa que nos daba todas las garantías para que fuéramos a declarar y que íbamos a ser
bien atendidos por el oficial Miraballes, subdirector de la Dirección Nacional de Cárceles. El sábado 18, al día siguiente de la publicación, me llegó una citación para concurrir el lunes a la Dirección Nacional de Cárceles».
Cambió de día
Como la señora no se puede desplazar por sus propios medios, ya que a raíz de un accidente de tránsito se encuentra en silla de ruedas, y tampoco tenía dinero para pagar un taxi desde la zona donde vive en el barrio Nuevo Flores, solicitó cambiar el día de la citación para cuando pudiera conseguir un vehículo.
Finalmente, una camioneta de una entidad que ayuda a discapacitados la trasladó junto con su hijo Carlos hasta la Dirección de Cárceles el pasado miércoles, día acordado para reunirse con el oficial Miraballes a las 12 y 30.
El joven Carlos Pilar también había sido citado por el Juzgado para ese día a las 13, a los efectos de someterse a un careo con los policías que lo golpearon en el Comcar.
«Casi una hora y media después de estar esperando en el hall sin ser atendidos, vino un agente a tomarnos la denuncia. Pero a mí me dejó totalmente desconcertada que el agente, que supuestamente vino a tomarnos declaraciones, no sabía por qué nos habían citado. Ni siquiera conocía el tema de nuestro problema», explicó Ituarte. En este sentido agregó que «finalmente nos tomaron declaraciones a ambos, pero yo aclaré en ese momento que me sentía desconcertada, porque el ministro Stirling había manifestado en los medios de comunicación que íbamos a ser bien atendidos por las autoridades de la Dirección de Cárceles. Sin embargo, tengo la impresión de que todo esto va a quedar en la nada y nos tomaron declaraciones solamente para cumplir con una formalidad».
La preocupada madre dijo que «además, el ministro aseguró que nos iba a atender el oficial Miraballes, pero esta persona no nos recibió sino que vino otro policía que no sabía por qué estábamos. Al señor Miraballes yo le iba a pedir que nos dieran las garantías de que tanto a mi hijo Carlos como al que tengo preso en el Comcar no les va a pasar nada».
En el juzgado
«Después, en la sede penal a cargo de la jueza Ana Lima, a mi hijo lo sometieron a un careo con los dos policías que lo golpearon cuando fue de visita al Comcar. Ellos negaron todo y se burlaron de él. También fueron citados otros policías que estaban de guardia ese día en el Comcar», aseguró.
«Parece que no se tiene en cuenta el informe médico, y tampoco fue citado como testigo un familiar nuestro que había acompañado a mi hijo a la cárcel. El policía que le pegó las dos veces, Gerardo Leonardo Fonseca, incluso le dijo en el Juzgado a mi hijo que el caso anterior había sido cerrado por la jueza por falta de pruebas».
La entrevistada señaló: «Mi hijo está casi ciego porque ya no veía prácticamente nada de una vista por la primera golpiza, y ahora no tiene visión en el otro ojo, a raíz de la segunda agresión.
Ha tenido que abandonar los estudios. No sé qué hacer ni a quién recurrir para tener justicia».
Compartí tu opinión con toda la comunidad