Ayer procesaron a la partera por "aborto con resultado de muerte"
En nuestra edición de la víspera, habíamos adelantado otros cuatro procesamientos anteriores decretados por el mismo magistrado, tratándose de una intermediaria, la nuera de la abortera, un policía y un médico.
Los investigadores continúan las investigaciones para detener e indagar a un hijo de la partera.
Tal como lo informamos ayer, el hallazgo se hizo en un predio ubicado en Domingo Arena y Mendoza, frente al domicilio de la partera. En ese terreno, uno de sus hijos se estaba construyendo una casa. Tenían previsto hacer un piso de hormigón sobre el lugar, donde habían enterrado a la ciudadana argentina.
Con el procesamiento de cinco personas se cierra una primera parte de este impactante caso, donde la víctima es una joven madre que angustiada por la difícil situación económica, decidió que no podía tener un cuarto hijo.
Datos falsos
El hallazgo del cuerpo demandó cuatro días de incesantes trabajos de búsqueda en distintos lugares. Como lo informó ampliamente LA REPUBLICA el miércoles pasado, en horas de la noche, los funcionarios de Interpol, trabajando en estrecha coordinación con el juez Vomero conocieron un dato que luego resultó falso. Una de las mujeres procesadas en primer término por complicidad dijo que el cuerpo había sido enterrado en los fondos de una casa ubicada en Carlos Pérez Montero y Luis Azarola Gil, donde los bomberos cavaron por varias horas. Si bien allí no hallaron el cadáver de Silvia Funes, aparecieron algunas de sus pertenencias, lo que era un indicio firme de que se encontraban en el camino correcto.
El trabajo investigativo del juez Vomero y de los hombres de Interpol merece figurar en los anales de las pesquisas más exitosas, donde el tiempo fue un factor fundamental para que el magistrado pudiera tejer la telaraña donde iban a caer los criminales. A veces parece que el tiempo que transcurre favorece a los delincuentes. En este caso fue lo contrario, porque con la misma cuerda que le fueron soltando, terminaron maniatados.
La presión permanente sobre los sospechosos jugó un rol preponderante ya que el hecho de que se sintieran vigilados los llevó a cometer errores.
Como hemos informado, Silvia Funes murió a fines de abril pasado por causa de un aborto en la clínica existente en 8 de Octubre 3579. A mediados de mayo, como consecuencia de las primeras indagaciones realizadas por Interpol ante la denuncia de desaparición de la mujer presentada por su esposo, y al sentirse vigilados, mudaron la clínica a Solymar.
Sin embargo, allí funcionaron solamente durante dos meses, ya que en julio, al darse cuenta de la vigilancia que la Policía seguía ejerciendo sobre la clínica de abortos, la dueña dejó de ese lugar y comenzó a operar en su propia casa ubicada en la calle Domingo Arena, en Piedras Blancas, a cuyo frente luce un cartel con la leyenda de «partera».
En ningún momento, los hombres de Interpol y el juez Vomero soltaron la presa ni dieron tregua. Llegó el momento en que, ya avanzadas las investigaciones y con la certeza de estar ante los culpables, el juez ordenó que fueran registradas y escuchadas las llamada telefónicas recibidas en los distintos lugares donde funcionó la clínica de abortos. Entonces se conocieron algunos detalles que permitieron detectar las dos piezas más frágiles del tablero. Estas eran la empleada que había oficiado de intermediaria y que recibió a Silvia Funes a su llegada a Montevideo y la llevó a la clínica y la nuera de la dueña. Primero fue detenida la empleada, quien admitió no sólo su participación como intermediaria, sino que estuvo durante el transcurso del aborto.
Luego, la nuera también fue detenida y tras algunas contradicciones informó que el cuerpo estaba enterrado en los fondos de su casa en Luis Azarola Gil y Carlos Pérez Montero. Pese a que el informe era falso, allí aparecieron algunas prendas que luego se supo eran de Silvia Funes, lo que confirmó la certeza de los procedimientos.
Fue entonces que el viernes de tarde, con cuatro personas procesadas, la dueña terminó por informar dónde habían enterrado el cuerpo. Se trata de un terreno ubicado frente a su casa, donde actualmente funcionaba la clínica clandestina y su hijo estaba construyendo su casa. El viernes a las 21 comenzaron los trabajos que culminaron bajo lluvia a las 3 y 30 de la madrugada con el hallazgo del cadáver de la infortunada mujer. Ya no había duda alguna y el juez Vomero, que estuvo presente en el lugar, donde también estaba la abortera, decretó durante la mañana el procesamiento de esta mujer por el delito mencionado.
Este caso, que demandó siete meses de actuaciones conjuntas entre el juez Vomero y la Policía de Interpol, todavía continúa. El viernes de tarde llegaron familiares de la fallecida, quienes se harán cargo de sus restos mortales luego de reconocer partes de sus pertenencias, mientras la Policía sigue buscando a uno de los hijos de la partera. *
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