Inteligencia halló en Pando una célula de indocumentados y explotados

Detectan tráfico ilegal de personas desde Brasil

El caso fue descubierto por el Departamento II de la citada dependencia, que venía investigando una línea de contrabando desde Brasil, y en este marco detectó esta situación, la cual se vendría arrastrando desde hace mucho tiempo.

Los investigadores manejaban información sobre el trasiego de mercadería desde Brasil a Canelones (Pando más precisamente), y desde allí a Montevideo.

De acuerdo a las fuentes consultadas por LA REPUBLICA, estas personas, todas mayores de edad, y una sola de ellas mujer, eran explotadas por dos organizaciones.

Una de ellas a cargo de un grupo de brasileños y otra de uruguayos. Los primeros eran los que los traían a este país, y los segundos los utilizaban como mano de obra para el traslado de contrabando hasta la capital.

Cuando en el transcurso de las actuaciones los pesquisantes dieron con esta realidad, debieron ampliar las mismas ante el giro que había tomado la causa.

La fase final de este primer operativo comenzó en las primeras horas de la mañana de ayer, cuando los efectivos de Inteligencia se trasladaron a la ciudad canaria para allanar una vivienda en la que se encontraban los «esclavos modernos».

 

Miseria

Si bien el lugar es de material, las fuentes dijeron que en su interior las condiciones son deplorables. Y si de antemano se presumían las malas condiciones de vida que afrontaban los brasileños, cuando comenzó el operativo los participantes descubrieron una vez más que la realidad había superado la ficción. Totalmente hacinados, durmiendo unos arriba de otros, y en pésimas condiciones de higiene, fueron hallados los ilegales, que no opusieron resistencia alguna.

Por el contrario, demostraban mucho miedo por la suerte que correrían. La marginalidad que afrontaban era tal que algunos optaron por vivir arriba del techo. Sobre la finca se hallaron dos colchones. Desde esa vivienda todos los días partían a trabajar, obteniendo una ganancia per cápita de unos 40 pesos, con los cuales debían costearse los gastos de boleto y comida.

La ocupación que tenían era vender hamacas, manteles, sábanas, toallas y sombreros, mercadería que ingresaba al país de manera ilegal. Tras largas jornadas de caminata los trabajadores regresaban al punto de origen a pasar la noche. Estaban, figuradamente, atados de pies y manos, ya que no podían escapar, dada su condición y la falta de recursos. Esta realidad hizo recordar a la conocida meses atrás cuando la Comisaría de Menores detectó la existencia de ciudadanos ecuatorianos en similares circunstancias en Montevideo. Pero en aquella oportunidad, a pesar de la dramática situación, había cierta legalidad, ya que los menores contaban con el aval de sus familiares para viajar a Uruguay, y los productos que vendían puerta a puerta eran importados por una empresa establecida.

 

40 células

Pero en este nuevo episodio de explotación de seres humanos toda la cadena estaba al margen de la ley, desde los productos hasta el ingreso de los individuos y la forma en la que eran convencidos para venir a Uruguay.

Las fuentes relataron que son todos ciudadanos del nordeste de Brasil, a quienes se les prometía trabajo seguro y alojamiento. Ellos pensaban que vendrían un tiempo a ahorrar dinero para luego volver con los suyos. Las víctimas oscilan entre los 20 y los 45 años, y al llegar encontraban una realidad totalmente distinta.

Además de este engaño, los traficantes eran a su vez acreedores de sus esclavos, ya que les pagaban el pasaje de ida (unos 2.500 pesos) y cómo debían reintegrar el importe debían quedarse sí o sí hasta juntar el efectivo, algo que en la prática les resultaba imposible. Como se mencionaba anteriormente, con la ganancia que obtenían, debían vivir.

En las indagaciones a las que fueron sometidos se determinó que su alimentación consistía en un huevo duro por día, algún refuerzo y otro tipo de comestible barato sin ningún tipo de valor nutritivo. No disponían de agua potable; la que bebían la extraían de un pozo y la misma estaría contaminada. Además de los brasileños hay dos uruguayos detenidos, uno de ellos una mujer que les alquilaba la finca.

Las fuentes dijeron que de acuerdo a la información que se ha reunido, existirían al menos entre 30 y 40 células más de este tipo, en iguales condiciones. Por tanto, los damnificados serían al menos un millar. Las investigaciones sobre este punto recién comienzan y sus consecuencias aún son impredecibles. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje