Lideraba banda de timadores; más de 15 damnificados por montos promedio de 15 mil pesos

Procesaron a Jacinto Debali por estafas a empleados del BSE

Luego de una paciente pero intensa pesquisa, el Departamento de Prevención de Delitos logró desbaratar una banda de estafadores que perjudicó a más de 15 trabajadores del Banco de Seguros del Estado.

Sábado 03 de noviembre de 2001 | 12:00
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 Debali fue procesado como
"presunto autor de reiterados delitos de estafa".

El cerebro de la maniobra, tal como lo indicaron fuentes policiales a LA REPUBLICA, fue el conocido Jacinto Debali, quien saltara a la fama tras sus sonadas denuncias de corrupción contra el ex presidente Luis Alberto Lacalle. Esta persona, en trámite jubilatorio del ente mencionado, actuaba en complicidad con un funcionario del organismo y una mujer que fue reclutada para tales fines.

Hasta el momento no se han encontrado elementos para vincular a más personas en la serie de estafas, que eran consumadas por intermedio de una cooperativa que mantiene un convenio con el banco. El accionar de esta gente se remonta a mediados de año y la citada repartición, dependiente de la Dirección de Investigaciones, recibió la primera denuncia en agosto.

Esta fue hecha por un empleado afectado por la situación, quien vio que le estaban descontando un préstamo que nunca había solicitado. Luego se sumó una segunda demanda por parte del BSE y una tercera de la cooperativa Caseempome. Debali y sus ayudantes fueron procesados ayer por la Justicia.

Detalles

El convenio existente entre el organismo asegurador y la cooperativa permite a los empleados del ente acceder a préstamos personales que luego le son descontados del sueldo. Para llegar a este beneficio es necesario un copia del recibo de sueldo y una cédula de identidad.

Las fuentes explicaron que Debali logró que un empleado del BSE aceptara la invitación para delinquir, siendo su tarea la de recolectar las copias de los recibos. Esto pudo ser comprobado por los investigadores, no así la forma en la que se hacían de las cédulas de identidad.

En este sentido se indicó que en la Oficina de Personal de la institución pública existe un archivo con una copia de las cédulas de sus funcionarios, como una forma de tener un registro completo. Una vez que el “cerebro” consiguió el contacto publicó un aviso clasificado pidiendo una secretaria. Como postulante al cargo se presentó la mujer, con quien Debali comenzó a mantener un fluido contacto.

La misión de la “empleada” era concurrir a la cooperativa con las copias de los recibos que previamente le habían sido facilitados, acompañado a los supuestos empleados del ente. Estas personas no han sido todavía identificadas y, a no ser que exista una revelación de los propios implicados, la tarea se presenta como sumamente complicada, ya que los que se prestaron para el juego nunca debieron aportar su identidad correcta.

Una vez acreditada la documentación requerida en la cooperativa, que supuestamente certificaba la condición de empleado del banco, el individuo se hacía socio y de inmediato solicitaba un préstamo.

Pesquisas

Cuando se recibió la primera denuncia en Prevención de Delitos el caso parecía ser aislado, lo cual quedó descartado por la vía de los hechos con las sucesivas presentaciones. Ante la entidad de la situación los funcionarios debieron comenzar una indagación sigilosa que abarcó a los damnificados, como así también a las personas que tenían acceso a la Oficina de Personal.

Con el transcurso de los trabajos se fueron reuniendo elementos que orientaron el caso y permitieron obtener pruebas de las implicancias de cada uno de los ahora procesados. Las fuentes consultadas por LA REPUBLICA precisaron que las víctimas son más de 15 y que la mayoría de los préstamos oscilaba en los 15 mil pesos.

Cuando la cooperativa entregaba el cheque por el valor solicitado, la mujer acompañaba al “empleado” al banco correspondiente y luego le llevaba la plata a Debali, según surge de las investigaciones. La secretaria del jefe recibía 500 pesos por cada cliente, y los demás participantes obtenían una cifra similar.

En las últimas horas, cuando la investigación había permitido reunir elementos suficientes, se procedió a la captura del trío de timadores. Debali, de 62 años, a pesar de las pruebas se mantuvo en todo momento en la negativa. Pese a esto el magistrado actuante lo procesó con prisión como “presunto autor responsable de reiterados delitos de estafa”. También terminó tras las rejas el infiel empleado del BSE, de iniciales RMV, en su caso como “presunto autor responsable de un delito de estafa”.

La que evitó la cárcel fue la mujer AMFC de 46 años, quien fue procesada sin prisión como “presunta autora responsable de un delito de estafa”. Si bien se salvó de los barrotes carcelarios, la Justicia le impuso una medida sustitutiva: por el lapso de un mes tiene prohibido salir de su casa. *

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