Eficaz operativo de Hurtos y Rapiñas abortó un atraco

Un delincuente fue abatido al resistirse tras una rehén

Uno de los pistoleros, que se escudó en una empleada, cayó abatido de un certero balazo al cruzar varios disparos con un agente de la Brigada de Asaltos. Cuando el delincuente se descuidó la mujer se apartó y al salir de la línea de fuego un policía aprovechó para dejarlo «fuera de combate».

Este hombre, que quedó tendido en medio de la calle, ya sin vida, no pudo ser identificado dado que carecía de documentos. No obstante, se sabe que era conocido por el apodo de «El Chico». Los otros dos pistoleros detenidos son Roberto Ezequiel Mascarenhas, alias «El Moreno», de 36 años y poseedor de ocho antecedentes penales, y Juan Antonio Elías Benítez, de 30 años, también con antecedentes. Los tres tenían poderosas armas automáticas de calibre 9 milímetros y se desplazaban en un Volskwagen «Gol» negro.

Certera vigilancia

Todo comenzó a la hora 15.30 de ayer. El nuevo jefe del Departamento de Hurtos y Rapiñas, comisario Enrique Loureiro, había intercambiado datos confidenciales con el director de Investigaciones, inspector Miguel Goró. Desde la media tarde del domingo se conocía la existencia de una peligrosa banda de tres o cuatro miembros, todos con experiencia, que estaría preparando un golpe de cierta relevancia.

Como no se tenían datos sobre el lugar del eventual atraco, se instalaron cuatro equipos móviles, dos a cargo de la Brigada de Asaltos y los restantes de la 1ª y 2ª zona, en puntos estratégicos de Montevideo: en los extremos Este y Oeste, Centro y Unión.

La vigilancia fue acertada, porque apenas pasados unos minutos de las 15.30 de la víspera, los equipos empezaron a recibir el alerta de un asalto en pleno proceso con rehenes. El lugar era el almacén al por mayor «Alpema», instalado en José Freire 147 y Santa Lucía, a una cuadra de Agraciada y en el corazón de Belvedere.

El equipo de la Brigada de Asaltos que estaba a pocas cuadras dio el alerta indicando que se dirigía al lugar. En forma simultánea partieron funcionarios de la Seccional 7ª con jurisdicción en la zona y de la cercana Seccional 19ª. En tres minutos había 50 policías provistos de chalecos antibalas en el lugar.

Para evitar la superposición de tareas y la consecuente confusión como ocurrió en el atraco a EGA de Río Branco y Mercedes, se dio la orden de que intervinieran solamente los hombres de la Brigada de Asaltos, mientras que los uniformados de las seccionales se debían encargar de asegurar el perímetro.

El atraco

Cuando los policías rodearon el lugar, en el interior estaban los tres delincuentes dominando a unas veinte personas entre clientes y empleados. Una vez con la situación controlada exigieron el dinero, pero el encargado de la caja les dijo que no había efectivo, ya que recién habían ido al banco a depositarlo.

El que llevaba la voz cantante tuvo un arranque de furia y efectuó dos tiros al aire, justo cuando la Policía pensaba entrar. Los delincuentes optaron por buscar una salida segura para escapar; dos huyeron por los fondos y un tercero se llevó de rehén a una mujer. Con ella como garantía, llegó hasta la esquina de Capitán Florencio disparando contra los policías, quienes se veían imposibilitados de responder para no herir al «escudo humano».

Pero en un segundo todo cambió. El pistolero observó a un policía a pocos metros y se dio vuelta para dispararle, lo que aprovechó la mujer para soltarse, correr unos pasos y tirarse al piso. En ese instante el rapiñero quedó sin protección y mientras disparaba contra el policía, este hizo un disparo que le alcanzó el corazón: murió en el acto

La mujer con crisis de llanto fue asistida de inmediato, mientras algunos policías subían a las azoteas y otros ingresaban a una casa vecina, donde finalmente capturaron a los restantes delincuentes. Como saldo del enfrentamiento, un policía recibió un balazo en una mano. Por fortuna las personas que estaban en el comercio resultaron ilesas. *

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