Inteligencia, de feria
Los procedimientos fueron el resultado de averiguaciones que venía realizando la mencionada unidad, que se convirtió en los últimos meses en una de las más activas en la lucha al contrabando. Una de las tres actuaciones se originó ante la información obtenida sobre el ingreso ilegal, por el puerto de Montevideo, de un contenedor de origen chino cargado con medias.
En este marco los funcionarios lograron el miércoles pasado dar con un depósito, en el cual hallaron una gran cantidad de medias. El responsable del lugar sostuvo que las había adquirido en un comercio sobre la avenida 8 de Octubre. Al tener la dirección los pesquisantes determinaron que su dueño era el mismo que en junio pasado fue investigado por maniobras similares.
Las actuaciones se dirigieron entonces al negocio de LABO de 33 años, quien autorizó una inspección del local comercial, estableciéndose la existencia de una partida abultada de medias similares a las incautadas anteriormente, y además vaqueros de marcas carentes de documentación. Al ser indagado reiteró las excusas dadas en su momento, acerca de que los productos ilegales se los vendió un fulano del que no recuerda el nombre y no sabe dónde ubicarlo, agregando que posee boletas de compra por parte de la mercadería, pero no se acordaba dónde las tenía. Los funcionarios incautaron las prendas en situación irregular, parte de las cuales eran las mismas que le fueron requisadas en la anterior ocasión. Mientras LABO espera que la Justicia se expida por aquellos episodios, la jueza Penal de 14º Turno dispuso el pasado sábado que fuera procesado sin prisión por receptación.
No sabe, no contesta
La misma jueza procesó a otra persona y por el mismo delito. Integrantes del Departamento II realizaron en este caso una intervención en la feria de San Pancracio (Inca y Hocquart), en la que se comercializarían productos de contrabando.
Al llegar el pasado viernes al lugar observaron una camioneta VW combi vieja, sospechosamente cargada con championes de diversas marcas. Presintiendo algo anómalo los actuantes indagaron a los responsables del rodado, que a su vez tenían armado un puesto. Cuando se le consultó al encargado, AOBR de 52 años, sobre la procedencia del calzado, se expresó en similar forma que el anterior individuo.
Aseguró que tiene en la feria de Sayago un puesto de venta de calzado y ropa, en el que se presentó una persona a la que no conocía, pero que venía recomendada por un tercero de nombre Hugo al que sí conoce de vista. El visitante le ofreció a 200 pesos cada par de championes Nike, Adidas y Reebok, incautándosele un total de 112 pares. Este tipo de explicaciones, indicaron las fuentes, es muy común en personas vinculadas al contrabando, que evitan un procesamiento por esa tipificación, viéndose comprendidos por delitos más «blandos» como el encubrimiento o la receptación.
Triplete
El raíd inspectivo del Departamento II continuó en la jornada de domingo, día clave para la lucha al contrabando dado la proliferación de ferias en distintos puntos de la ciudad.
Y para lograr resultados, al igual que en anteriores oportunidades, debieron comenzar la jornada tan temprano como los puesteros.
Un equipo de la repartición manejaba información sobre las actividades irregulares que se llevan adelante con una camioneta Peugeot color gris, en la zona del Parque Rodó. Fue así que a partir de las seis montaron vigilancia en las inmediaciones de Bulevar España y Pablo de María. En este marco observaron que se encontraba el vehículo repleto de mercadería.
Los actuantes procedieron entonces a detener a su conductor, un joven de 23 años e iniciales DFE. Revisado el contenido del rodado se estableció que en su abrumadora mayoría eran remeras Hering, sobre las cuales el sospechoso dijo poseer boleta de compra. Les mostró a los efectivos un documento a su nombre expedido el mes pasado en Rivera, consignando la compra de 95 unidades. Pero en realidad había 496 remeras Hering, seis chombas y 15 buzos.
Ante esta realidad el joven asumió que viajaba desde hacía cuatro años a la ciudad de Livramento una vez por mes a buscar mercadería. Reconoció que sabe lo delictivo de esta situación, pero expresó que lo hace porque es la forma que tiene para ganarse la vida. Su camioneta tiene un costo estimado en casi 20 mil dólares, según las fuentes consultadas. La misma magistrada que los casos anteriores lo procesó por un delito de contrabando. *
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