Granaderos son padrinos de niña del barrio Borro

La imagen de policías duros que históricamente tiene la población de los integrantes de la Guardia de Granaderos (GG) tuvo ayer su contracara. En un acto organizado por el Ministerio del Interior se entregaron diplomas a cuatros funcionarios que asistieron a una humilde mujer en un parto en plena calle.

El jefe de la GG, mayor Jorge Deffes, explicó a LA REPUBLICA: «Es la primera vez que a nuestra unidad le ocurre una situación de este tipo». Esto motivó que en el acto realizado ayer en la sede de la repartición, Deffes le entregara a los padres de la niña una boina, «símbolo de nuestra dependencia». De esta manera los Granaderos «se preocuparán de ahora en más en conocer cómo crece esta niña y apoyarla en todo lo que podamos».

El jerarca explicó que se trata de una familia de condición muy humilde y la experiencia vivida sensibilizó aun más a los Granaderos, que desde hace aproximadamente un año trabajan en el barrio Borro en tareas de prevención y represión de delitos. Los funcionarios llegaron a la zona para operar como grupo de apoyo a los funcionarios de la Seccional 17ª, que revistaban en la Comisaría Móvil emplazada sobre la avenida San Martín. Deffes explicó que la misión no es sólo represiva sino que se dedican a brindar apoyo a los habitantes del barrio. Son seis guardias de granaderos los que por turno se encuentran en la comisaría móvil, que posee un vehículo para realizar patrullajes y operativos.

 

Parteros

 

El sábado 11 de agosto pasado, a las 8 y 20 de la mañana, no eran mucho los lugares a los que Jorge Maldonado podía acudir. Su señora, Estela Núñez, había comenzado con contracciones. No lo pensó dos veces y se dirigió a la comisaría móvil y pidió ayuda. En la oportunidad estaban de servicio el sargento 1º Luis Vitiritti, el guardia de 1ª Henry de Jesús y los guardias de 2ª Andrés Silva y Gabriel Bude. De inmediato subieron con el hombre a la camioneta y buscaron a la parturienta para trasladarla al Hospital Pereira Rossell. Pero la improvisada ambulancia debió detener la marcha frente al 4381 de Camino Mendoza, ya que la beba estaba «apurada» por nacer. En plena calle y ante la mirada de varios transeúntes la niña conoció la vida y, después de asegurarse de que todo estuviera en orden, partieron nuevamente al centro asistencial. Madre e hija quedaron internadas y ayer estuvieron presentes en la ceremonia de premiación. El ministro del Interior, Guillermo Stirling, hizo entrega a su vez de enseres para la criatura. *

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