Capturan a peligroso delincuente uruguayo fugado de la Argentina
Se trata de Osvaldo Henry Correa, oriental, de 36 años, poseedor de diez antecedentes penales en Uruguay por rapiñas en reiteración real y hurtos. Este individuo, que estaba preso en la Argentina, se fugó el año pasado para retornar a nuestro país donde organizó una banda que se dedicaba a cometer copamientos nocturnos en casas de familia. Se presume que integra el grupo que viene consumando estos delitos haciéndose pasar por funcionarios policiales.
Correa viajó en 1992 a la Argentina escapando de la Policía local que le venía pisando los talones. En la ciudad de Buenos Aires se unió a un maleante porteño con quien empezó a consumar asaltos a punta de pistola, especialmente en viviendas. En una de ellas Correa violó a una mujer de 28 años ante la presencia de sus hijos menores de edad.
Al año siguiente, es decir en 1993, fue capturado por la Policía Federal Argentina y la Justicia lo condenó a 19 años de prisión. El maleante pasó siete cumpliendo la condena hasta que en 2000 logró evadirse de la cárcel porteña aprovechando un traslado judicial. Ello determinó que su captura fuera solicitada a nivel internacional, al tiempo que se alertaba a la Policía uruguaya pensando que el delincuente intentaría volver a su país de nacimiento.
Captura
En efecto, la Policía uruguaya tenía información de que el delincuente había retornado y que tras formar una banda con otros tres delincuentes se dedicó a consumar copamientos en fincas particulares, diciendo ser policías.
Las pistas que siguieron los hombres del Departamento de Vigilancia permitieron establecer que el tal Osvaldo Correa estaría oculto en un complejo de viviendas ubicado en La Teja.
Se realizaron con el mayor sigilo diversas indagaciones en la zona, hasta que se pudo confirmar la información. Esto llevó a solicitar la orden de allanamiento al juez Penal de Turno, expresando que la persona buscada era considerada como muy peligrosa y podría estar armada.
En la mañana de ayer una veintena de efectivos tomaron posiciones estratégicas en torno a la vivienda donde estaba el delincuente y procedieron a intimarlo para que se entregara. El causante, tal como se calculaba, optó por resistir al arresto e intentar la fuga por las azoteas. Pero todas las medidas de seguridad estaban tomadas y los agentes le cortaron la retirada.
De todas maneras se trabó en lucha con los efectivos hasta que un tirante de un techo cayó sobre un subcomisario y lo lesionó. Mientras varios agentes continuaban la persecución, otros socorrieron al oficial y lo trasladaron a un hospital. La persecución por los techos causó tremenda conmoción en el barrio, pues se temía que el individuo pudiera ingresar a alguna vivienda y tomar de rehenes a sus habitantes para protegerse.
Finalmente fue apresado y conducido a la Jefatura. Al ser interrogado admitió haber cometido varios asaltos a comercios de la capital. Mientras tanto, al revisar la casa donde se escondía, los agentes de Vigilancia encontraron una escopeta de caño recortado que utilizaba para los copamientos y una placa policial legítima de la Policía uruguaya. Esto abrió las sospechas acerca de que el maleante era quien dirigía la banda de asaltantes que se hace pasar por policías para copar viviendas en la capital y en Canelones. *
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