Estudio de Unicef revela "La voz de los adolescentes"

Jóvenes: 45 por ciento opina que la Policía los maltrata

Bajo el nombre «La voz de los adolescentes, percepciones sobre Seguridad y Violencia» en estas tres ciudades del Cono Sur fue presentado ayer el informe final. Emilio García Méndez, consultor para el Cono Sur de Unicef, destacó que «existe homogeneidad en las respuestas de los jóvenes de estas tres capitales».

En Uruguay el muestreo se llevó a cabo en 32 liceos públicos y privados, entre estudiantes de 14 y 17 años y 11 meses. En total fueron 800 participantes, que proporcionalmente representan la voz de 63 mil jóvenes montevideanos.

El ministro del Interior, Guillermo Stirling, que participó de la presentación, afirmó que «sin lugar a dudas, por el solo hecho de lo que dicen las cifras, está planteado un problema que nos obliga a generar un campo de análisis para estudiar las prácticas policiales con respecto a los jóvenes». El jerarca se refería a que sólo el uno por ciento de los encuestados afirmó que la Policía los trata bien. «Esto desnudó una situación realmente preocupante. Recurriremos a Unicef para analizarla y modificarla», agregó el titular del Interior.

 

Necesidad económica

 

En Uruguay el muestreo fue realizado por la empresa Cifra, y como primera conclusión se desprende que los jóvenes no tienen una definición clara de lo que es la seguridad ciudadana. Mientras que en Montevideo y Buenos Aires está ligado a un concepto amplio del bienestar de las personas, en Santiago lo está predominantemente a la protección contra la delincuencia.

Y en los tres casos, más del 50 por ciento indicó que su concepto está relacionado con los mensajes de los medios de comunicación y la familia. Como contrapartida, el colegio figura en el último lugar en Montevideo y Buenos Aires y en la capital trasandina el anteúltimo.

Los jóvenes del Cono Sur coinciden en ubicar a «la necesidad económica» como principal causa para que un adolescente cometa un delito. En orden decreciente lo sigue el consumo de drogas, las malas influencias, falta de oportunidades y de educación, y problemas familiares.

 

Trato policial

 

Uno de los puntos principales del relevamiento se encuentra en la opinión que los consultados tienen de la Policía, y en una de las preguntas concretas que estuvo destinada a conocer cómo piensa que son tratados cuando los detienen. En un 45 por ciento los liceales montevideanos dijeron que «habitualmente los maltrata», en un 52 por ciento que «depende del caso», un dos por ciento no contestó y el uno restante que el trato es correcto.

En el vecino país la percepción de maltrato se ubica en el 48 por ciento y en Chile en el 47 por ciento.

En estos dos casos el trato correcto alcanza al tres por ciento. Y en relación a los motivos por los cuales un uniformado interviene sobre un menor, los uruguayos sostienen en primer lugar que lo hace porque está cometiendo un delito, seguido por tomar alcohol en la calle, perturbar la tranquilidad y en último lugar por su apariencia física.

Otra de las interrogantes planteadas por los encargados del trabajo era el «trato de la Policía a los adolescentes en relación con los adultos». Al respecto, los jóvenes uruguayos afirmaron en un 50 por ciento que «peor que a un adulto». A la hora de conocer el porqué de esta realidad, en primer término aparece que «la Policía se aprovecha porque son jóvenes», hace abuso de autoridad y se siente superior, además de que «no pueden defenderse».

 

Jueces

 

En la ceremonia también estuvo presente el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Milton Cairoli, ya que la encuesta también incluía la visión de los adolescentes sobre la actuación de los jueces. A diferencia de Stirling, el ministro judicial no demostró preocupación por los datos, haciendo hincapié en las garantías del debido proceso existentes en el país.

Con relación a las críticas de los jóvenes sostuvo que provendrían de muchachos que nunca tuvieron contacto con la Justicia para poder fundamentar cuáles son los conceptos usados por el magistrado en el desempeño de su función. Sin embargo, las estadísticas presentadas muestran esa «fuerte homogeneidad» de la que hablaba el consultor de Unicef.

En Montevideo, el 54 por ciento de los jóvenes opinó que «un juez condena a un adolescente por aspectos personales», contra un 34 por ciento que piensa que lo hace por «las propias circunstancias del delito». En Buenos Aires la relación es idéntica, mientras que en Santiago es de 52 por ciento y 35 por ciento, respectivamente.

Como contrapartida, los encuestados de las tres capitales manifestaron que para condenar a un adolescente un juez debería tomar en cuenta en primer lugar «el delito cometido», seguido por «si ha cometido delitos antes», por «circunstancias personales» y finalmente por «la situación familiar».

La representante de Unicef en Uruguay, Sonia Eljach, sostuvo que el trabajo fue pensado para sacar a luz la posición de los jóvenes con respecto a estos temas. En este sentido remarcó que los jóvenes, habiendo o no tenido problemas legales, se sienten estigmatizados. Se comprometió a colaborar con el Ministerio del Interior para trazar estrategias de relacionamiento entre adolescentes y policías.

Con relación a los jueces, si bien reconoció los avances experimentados en los últimos años, defendió las afirmaciones de los consultados porque «hay, más allá de que no hayan tenido problemas, una percepción de que son tratados en forma diferente», y agregó que con las normas actuales hay para los jueces un «alto margen de discrecionalidad». *

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