
El sangriento asalto fue la derivación de una serie de atracos en perjuicio de obreros transportistas, sean éstos de ómnibus o taxis. Tal como lo habÃa informado LA REPUBLICA, los asaltos se consumaban reiteradamente durante los últimos meses y, en muchas ocasiones, los autores cometÃan el delito en el mismo lugar.
Las esquinas de Burgues con Chimborazo o Aparicio Saravia, y esta última con San MartÃn, fueron escenarios de numerosas rapiñas a transportistas. Otros se reiteraron en el Cerro, Tres Ombúes y Casabó, motivando reclamos de los trabajadores por el alto riesgo que vienen corriendo sus vidas.
La Jefatura de PolicÃa de Montevideo puso en práctica diversas medidas que permitieron bajar el alto Ãndice delictivo, pero fueron levantadas y los delincuentes ganaron otra vez la calle.
A su vez, el Ministerio del Interior presentó un proyecto de ley que endurece las penas para delincuentes que hieran a estos trabajadores y a policÃas.
Adhemar Rivero Cardozo, de 55 años, conducÃa el bus matrÃcula 41.691, de la lÃnea 538, con seis pasajeros a bordo.
Detuvo la marcha en la parada ubicada en Burgues y Chimborazo y ascendieron dos jovencitos de entre 13 y 15 años. Uno de ellos quedó junto al trabajador, en tanto el otro permaneció en la escalera.
De acuerdo a la versión aportada por el herido, uno de ellos lo amenazó con un arma de fuego y le ordenó entregar el dinero. Cuando el operario se disponÃa a entregárselo, el precoz rapiñero armado le disparó al abdomen.
El herido cerró de inmediato las puertas para evitar que escaparan, pero éstos corrieron por el pasillo, ante las miradas aterrorizadas de los pasajeros, intentando salir por la parte posterior. Pero la puerta de descenso también estaba cerrada.
Fue entonces que rompieron a culatazos un vidrio para salir por la ventana, pero sin éxito. Finalmente volvieron junto al chofer, quien al verse nuevamente amenazado, abrió la puerta para que huyeran.
Como el atraco se produjo a una cuadra del cuartel del Grupo de ArtillerÃa Nº 5, los primeros en acudir en auxilio del transportista fueron los soldados de guardia. Desde allà se dio aviso a la Seccional 12ª y a una unidad de emergencia médica móvil.
Los facultativos que lo atendieron lograron estabilizarlo, tras notar que presentaba un balazo de calibre 22 en la zona abdominal y lo trasladaron al Sanatorio de Casa de Galicia. Ya en horas de la mañana de ayer se informó que el hombre se encontraba fuera de peligro.
Al trascender el nuevo atentado, los trabajadores paralizaron las actividades durante la vÃspera. Asimismo, el gremio de Cutcsa resolvió parar de 13 a 16 y realizar una marcha con sus ómnibus acompañando a sus colegas de la cooperativa, en reclamo de mayores medidas de seguridad.
Ayer de tarde, mientras se aguardaba una nueva reunión de la Unott con el ministro Stirling, los trabajadores de la empresa continuaban reunidos en asamblea.
Sobre el episodio, se informó que vienen trabajando funcionarios de Hurtos y Rapiñas, de la División Homicidios y de la Seccional 12ª procurando la captura de los autores. *
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