La banalización del delito
LUIS NUÃEZ, DURAZNO
Los hurtos en perjuicio de fincas particulares volvieron a transformarse en los puntos sobresalientes de la crónica policial, si bien en el informe semestral de la Jefatura de Policía de Durazno, éstos han disminuido con relación al año pasado, y se ha incrementado la violencia doméstica y el abigeato.
En lo que va de la semana se estima se han registrado no menos de ocho robos denunciados en la Dirección de Investigaciones.
La mayoría en fincas cuyos propietarios no se encontraban o estaban descansando.
El segundo de la Policía duraznense, inspector principal Jesús Rodríguez Bernal, dijo que de momento no hay novedades acerca de los autores de estos delitos. Pero garantizó que «la Policía está trabajando en estos casos, y varios hechos anteriores ya han sido aclarados».
Rodríguez Bernal señaló que los tiempos han cambiado y la gente tiene que asimilarlo. «En Durazno existe la costumbre del buen vecino, servicial, que piensa que nunca lo van a robar porque nunca molesta a nadie. Y por eso deja las puertas y ventanas abiertas, sin trancar, o los vidrios del auto bajos, o las puertas de éste abiertas. Y además de allanarle el camino deja cosas a mano que son de atracción para los delincuentes».
Ricos y pobres
Sostuvo el oficial consultado que «la Policía no quiere imponerle a la gente lo que tiene que hacer. Pero es una realidad. Hay que tomar medidas de seguridad porque de lo contrario siempre se está expuesto». El jerarca manifestó que la utilización de rejas en puertas y ventanas no es una solución definitiva, pero sí un severo impedimento que desanima al delincuente.
Consultado sobre si la crisis socio económica es la causa principal de estos hechos, el jerarca policial expresó que «siempre hubo pobres y ricos, y siempre hubo ladrones. Estamos presenciando la banalización del delito. Antes, cuando veíamos una persona que había cometido un delito, le teníamos cierto recelo. Hoy en día la gente tiene otro concepto, ve las cosas desde un punto de vista menos discriminatorio.
Entonces es ahí donde se produce la banalización del delito, el que pasa a ser algo tan rutinario que ya a nadie asombra», precisó Rodríguez Bernal. *
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