Llega a Montevideo la Policía de Proximidad
Este segundo gran paso en la transformación de la Policía estuvo antecedido por la creación en marzo de 2000 de la Policía Comunitaria, que potenció con personal y recursos materiales a las comisarías.
La idea base de este proyecto consistió en la división por radios a cada jurisdicción, la asignación de personal fijo para cada uno de ellos en los distintos turnos, y la presencia de teléfonos celulares en poder de ellos para sostener una comunicación fluida con los habitantes de la zona.
Paralelamente a esto se lanzaron las Comisiones de Seguridad Barrial (CSB) y el programa Vecino Alerta, que aportaron al acercamiento entre uniformados y civiles. De acuerdo con la información recabada por LA REPUBLICA, los funcionarios que integren la Policía de Proximidad «desarrollarán una labor de íntegro carácter social».
Estos grupos serán conformados por efectivos del Cuerpo de Policía de Tránsito y otras dependencias de la Dirección de Grupos de Apoyo, a «los que se les asignará una moto para sus desplazamientos» y «se les impartirá la formación básica que los adapte y capacite para su nueva función».
Este agente tendrá la misión de integrarse socialmente a la vida de la zona a la que sea asignado, de manera de conocer a fondo los problemas y las necesidades.
Se convertirá, según el plan de Bobadilla, en un articulador social: «Cada uno tendrá un ‘espacio defendible’, previamente determinado, que no superará las seis manzanas urbanas, poniendo énfasis en los aspectos de territorialidad, visualización e imagen».
Alto impacto
Con la Policía Comunitaria se apostó al acercamiento con la sociedad para acentuar el trabajo de prevención delitos. La confianza ganada en este tiempo por los uniformados ha permitido avances en lo que hace a la reducción de delitos y aumento de procesamientos.
Según una estadística a la que accedió LA REPUBLICA, en los primeros nueve meses de 2000 se registraron en Montevideo 4.409 rapiñas, mientras que en igual período de 2001 la cifra fue de 4.168. Esto implica una reducción cercana al seis por ciento, la misma constatada con respecto a los homicidios: de 84 se pasó a 79. Y pese a la disminución de las denuncias se registró a un aumento considerable en los procesamientos. Entre enero y setiembre del año pasado fueron procesadas 2.553 personas por diferentes motivos, uno de ellos la rapiña, que tuvo 276 procesados. En este año la cifra general pasó a 2.784 y 372 respectivamente, lo cual refleja un incremento del 9 y el 34 por ciento en cada una de las variables analizadas.
Otra demostración de que el contacto entre vecinos y policías viene dando resultados, es aquella que está dada por el significativo aumento de procesamientos por delitos en grado de tentativa. Esto significa que los delincuentes son capturados en el mismo momento en el que delinquen, o a poco de haber cometido la acción.
Datos provenientes del Ministerio Público y Fiscal indican que los delitos tipificados como flagrantes alcanzaron en el primer semestre de 2001 la tercera parte del total de casos recibidos. Una demostración de la incidencia de esta tipificación está dada por el hurto. El 38 por ciento de estos casos fueron tentados, contra un 20 por ciento de procesamientos por «hurto» a secas.
Articuladores
La buena comunicación, la división de las jurisdicciones en áreas más chicas, el conocimiento de la zona en que se trabaja y la coordinación de la Policía con el Poder Judicial, han permitido estos avances en materia de seguridad pública.
Ahora, el jefe de Policía busca intensificar esta política, con la premisa de que conociendo los problemas sociales pueden tratarse a tiempo situaciones de riesgo. En este sentido se indica que el Policía de Proximidad «deberá contribuir eficazmente a la seguridad, protección y tranquilidad del vecindario que habita en su espacio defendible. Debe velar por la situación general del área asignada, dando cuenta a sus mandos naturales al constatar problemas de iluminación de la vía pública, en la circulación por el mal estado de las calles, sobre la presencia de menores en situación de calle y que no asisten a centros educativos».
De esta manera se pretende que estos policías se vean «aliviados» de la tarea convencional de sus pares, y estén atentos a otros factores que hacen a las causas de los delitos, y a otros problemas sociales, como puede ser un accidente de tránsito por los hechos reseñados. En esta etapa se revitaliza también la tarea de las CSB.
El avance de la propuesta, obtenida por este medio, hace referencia a que «todos los factores constatados que afecten la seguridad pública serán tramitados ante las comisiones barriales para que éstas coordinen con las entidades responsables de las soluciones necesarias, como ser UTE, OSE, Antel, IMM y el Codicen, entre otros». *
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